No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.
Hay algunos jóvenes rebeldes que creen que al suscribir la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, mejor conocida por "la sesta" e incorporarse a la otra campaña están contribuyendo al desarrollo del movimiento revolucionario en México, hay algunos más cándidos aún que piensan que al adherirse de lleno a la sexta están arriesgando su vida frente a la maquinaria represiva del Estado mexicano.
El precio de la candidez (o candidatéz, es lo mismo), de estos últimos, lo van a pagar con el soberano desprecio de los órganos de represión política del estado. El actual CISEN, no pasará de mirarlos lúbricamente, los granaderos no se presentaran a sus actos (como no sea a título individual y por curiosidad), y serán simples cachuchones municipales barrigudos, los terribles enemigos con los que se enfrentarán y eso en lo que dura el trayecto del lugar donde los agarraron haciendo pegas, al juzgado cívico o juez de barandilla quien los liberará después de ni siquiera atreverse a insinuar una mordida al meno de sus pingüinos.
No ignoran estos jóvenes rebeldes que el mismo presidente de la república se puso a las ordenes del señor Marcos para lo que este guste o mande, pero se imaginan, o se quieren imaginar, estas palabras semejantes las que pronunció Díaz Ordaz cuando en Guadalajara ofreció su mano amiga a los estudiantes del 68, poco antes de la matanza de Tlatelolco.
Salvo los gobiernos locales panistas más rancios, con tontos a la cabeza, infectados de la ideología de sus tatarabuelos latifundistas, los jóvenes zapatistas no tendrán más que cachuchones municipales para expresar su valentía, espíritu de sacrificio y heroicidad. Don Gato contra Matute, pero nada más que eso.
Claro que llegado el momento tendrá que haber en alguna parte del país jaloneos empujones y gritos agresivos, que permitan sacar un poco toda la adrenalina acumulada, pero esos más bien los tendrán que ejercitar los jóvenes zapatistas contra señoras y señores de algún evento público en el que se presenten y que luego del desaguisado ellos identificarán como las huestes paramilitares del temible y despiadado Peje, aunque en el fondo sabrán que mienten, ya que solo se trataba de doña Chole y de doña María, que toda la vida han sido gente del pueblo y quienes apoyan al Peje simple y llanamente porque les da su gana y por nada más.
Así como cada pueblo tiene el gobierno que se merece, así cada joven tiene las batallas que se merece.
Por ser dama de compañía, contingente o escolta de algún revolucionario o nuevo Mesías, muchos muchachos y muchachas estarían dispuestos a entregar hasta sus walkman, y que bien, se trata de estar lo mas cerca que se pueda de la fama cero. Pero ¿eso es lo que necesitan los explotados de siempre? ¿A que clase corresponden o responden ese tipo de jóvenes?
Lo paradójico de este momento es que, después de la guerra sucia de los 70-90s, finalmente la juventud regresa al escenario político nacional, pero en esta ocasión para ponerse a la cola de los viejos oportunistas de siempre.
Para ellos, para los jóvenes de este tiempo, me voy a permitir hacer un poco de historia. Si les vale madre, pues no la lean.
A mediados de 1975 empezó el proceso electoral que debería culminar, y culminó en julio del 76. En aquella época la política era cosa de columnas, no de columnas guerrilleras sino de columnas periodísticas. Los más viejos, y vendidos exponentes del periodismo nacional se apoltronaban en columnas "políticas" de los principales diarios y semanarios, desde donde empezaban a especular primero quienes eran lo "tapados" es decir las personalidades del régimen con la suficiente abyección, ambición, y servilismo como para ser elegibles por el presidente en turno para ocupar el puesto de presidente de la república.
Entre la llamada clase política, se empezaban a generar expectativas y cada cual procuraba acercarse y estar bien con todos los tapados, pero más con el que vieran más posibilidades de ser elegido por el presidente en turno.
En realidad no se necesitaba ser muy listo para saber esto, pero la clase política se pasaba casi un año en divagaciones, especulaciones y teorías, debido a que sus cálculos más correspondían a sus angustias por obtener algún hueso por los próximos 6 años que a algún análisis más o menos serio.
Mientras tanto, a la gente del pueblo le valía absolutamente madres el asunto, ya sabía que el elegido iba a ser el que dijera el presidente y que su opinión no contaba para nada, además de que fuera quien fuera, para el caso era el mismo, el requisito indispensable para todos es que estuvieran castrados, que no tuviera principios y que acataran dócilmente la palabra del en ese momento capo principal de esa mafia, o sea el presidente de la república.
Así que en el seno del pueblo, este ridículo tramite a lo más que servia era para cruzar apuestas.
Una vez tomada la determinación por el presidente, quien antes de tomarla podía conocer la opinión de determinados y prominentes burgueses, esta información se le pasaba al charro mayor, en este caso a Fidel Velásquez, quien en su calidad de capo de las fuerzas vivas del PRI, en un acto "sorpresivo" se trasladaba al domicilio del elegido a expresarle su apoyo, el apoyo del "movimiento obrero organizado" para que ocupara la presidencia de la república.
En seguida venía un alud de adhesiones a esa candidatura, en primer lugar y de manera obligada de los que hasta hace algunos minutos aún se consideraban elegibles, o sea, el resto de los tapados.
Así, el candidato había sido destapado y recibía las "espontáneas" felicitaciones y parabienes del mismísimo presidente de la república bananera que teníamos. Se oficializaba la candidatura del PRI, y se proporcionaba dinero y medios para que el PPS y el PARM realizaran sus convenciones electorales en donde por unanimidad, casualmente también resultaba electo el mismo candidato del PRI.
De ahí al inicio de la campaña, que solo tendría como "contrincante" a un candidato del grupo de burgueses rancios, porfirianos y cristeros, del PAN quienes a cambio de hacerle el juego al PRI en la farsa electoral, recibían un trato preferencial, o al menos no eran asfixiados o agandallados económicamente por el Estado y la burguesía gubernamental.
Una cosa era cierta, desde la mañana en la que Fidel Velásquez y su equipo de charros de la CTM destapara al candidato, faltara lo que faltara para el día de la elección, indudablemente ya se sabía quien sería el próximo presidente de la república.
Solo a un imbécil se le ocurriría que esta porquería era "democracia", solo a un idiota se le ocurriría que en México había elecciones. Esto, claro si hablamos de gente normal, porque para los políticos claro que había democracia, y claro que el pueblo elegía con su voto a su próximo presidente, y claro que el voto valía, y claro que la sociedad estaba representada, bla, bla, bla.
Así las cosas, la peculiaridad del proceso de farsa electoral iniciado en 1975 fue que en esta ocasión hasta los políticos reaccionarios y mentecatos del PAN, ¡¡hasta ellos!! dijeron basta y decidieron no participar en las elecciones presidenciales ante lo absurdo y aplastante de la dominación del PRI-gobierno.
Los políticos oportunistas de aquel entonces, quienes ya desde esa época se reclamaban de "izquierda" pero que estaban ya amaizados por el gobierno de Luís Echeverría y que se atascaban en el lodazal de la llamada apertura democrática del asesino, tenían sin embargo una posición diferente, según ellos había que entrarle a las elecciones.
Particularmente absurdos eran las posiciones de los troskos del Grupo Comunista Internacionalista, quienes además de llamar a entrarle a la farsa electoral, en su sectarismo que siempre los caracterizó, ponían más énfasis en atacar a Valentín Campa, en ese entonces candidato del PCM y en atacar a otros troskistas, que obedecían a consignas de otra "Cuarta Internacional" y que como ellos también estaban llamando a hacerle el juego al gobierno.
El problema con los troskos era que no solo estaban planteando participar en una farsa sin sentido real, sino que lo planteaban en el momento en que la guerra sucia del gobierno contra el pueblo se generalizaba.
Fuente: Informe de la comisión histórica del la FEMOSP, en www.nsarchive.org/mexico
Y esto no es un decir, basta ver las graficas de detenidos desaparecidos, torturados, etc. Para ver que en los momentos en los que propiamente la guerra sucia se hacía una pandemia nacional, los aperturas y particularmente los troskos, sin ninguna opción real de tener un puesto en el aparato del Estado por la vía electoral, apostaban todo por hacerle el juego al Estado.
No obstante el absurdo del GCI, ellos afirmaban que habría que entrarle a las elecciones "para difundir un programa socialista", no importaba para ellos que las democracia y las elecciones en México no fuera más que una farsa grotesca para ocultar los crímenes que en los sótanos del poder, en los cuarteles militares y en las calles se estaban cometiendo por los hombres del Estado en contra de militantes de la verdadera izquierda en México, no, todo eso podía obviarse en aras de que ellos pudieran difundir su programa presuntamente "socialista".
Más nocivas resultaban las posturas del GCI para la generación de jóvenes que entraron al combate anticapitalista en 1974 y 1975. Después de la masacre del 2 de octubre y del 10 de junio, la gran represión estatal logró una ruptura en la continuidad del movimiento. Si el 68 había sido precedido de todo un proceso de formación de cuadros de izquierda, para la generación posterior no hay ninguna referencia directa en el medio estudiantil. Los combatientes del 68 habían sido asesinados, otros ya se habían incorporado a la lucha clandestina contra el régimen, los que quedaban a la mano, bastante aterrorizados por cierto, eran los que se habían sumado a la postura completamente "apertura" del PCM.
Así, que estos años fueron los años de gloria de los troskos en el movimiento estudiantil, mientras la generación de jóvenes rebeldes que vivieron el 68 eran perseguidos a sangre y fuego por el Estado, los troskos eran tolerados y vistos con simpatía por los mismos hombres de la seguridad del Estado y, por otro lado, en el terreno ideológico, tenían el campo libre de competencia política ante el desprestigio del PCM.
El PCM, no tenía el menor prestigio ante los jóvenes después del lamentable papel jugado en el desenlace del movimiento estudiantil del 68 luego del 2 de octubre. Para 1975, los PeCes solo impresionaban a los jóvenes por sus sus barbas, pero fuera de ahí, su análisis de la situación nacional, no representaba sino el enfoque de las clases medias, de nuestra sociedad.
Así, los troskos tuvieron el camino libre y al unirse a la farsa electoral estaban comprando su boleto ante el régimen fascista, que más tarde le daría el registro electoral y prerrogativas por encima de su verdadera representatividad.
Todos los demás activistas de ese tiempo, la otra izquierda, coincidieron en denunciar la farsa electoral y la represión fascista. Desde la clandestinidad, la Liga Comunista 23 de Septiembre llamó al pueblo de México al boicot a la farsa electoral. Se constituyó el Frente Nacional Anti Farsa Electoral y otros organismos semejantes.
En poco años el GCI fusionándose con otros grupos troskistas logró su registro como PRT. Con la ayuda del Estado capitalista, quién hizo las maniobras necesarias y le obsequió los votos requeridos por la ley para obtener el registro electoral. Así en el 82 el Estado logró que el PRT tuviera diputados aún cuando no había obtenido los votos requeridos para ese fin, quedando en igualdad de circunstancias con el PCM, quién sin embargo desde 1976 había logrado ya la nada despreciable cantidad de un millón de votos.
Se trataba de una doble jugada del Estado capitalista en la que el PRT jugó un papel clave: Por un lado se aparentaba que ya había democracia y elecciones libres en México y por otro lado, junto con la legalización del PCM se legalizaba un contrapeso para este, el PRT, para que no lo dejara crecer o progresar en paz.
Pero no sólo a nivel electoral o del parlamento, la misma la historia de los distintos movimientos sociales de esta época, desde el 76 hasta el 87, es la lamentable historia de troskos contra pescados. Los compañeros de los distintos movimientos sociales de la época tuvieron que chutarse las interminables denuncias y discursos de los unos contra los otros, sin que los movimientos sociales pudieran realmente progresar.
Los que si pudieron progresar fueron precisamente los troskos, quienes sobre representados en la cámara de diputados con respecto a su fuerza y votación real, vivieron de la ubre gubernamental y de las canonjías que el Estado les proporcionaba.
Y casualmente, si nosotros hiciéramos una análisis de los beneficiarios directos, personalmente hablando, nos encontraríamos que son precisamente los que hoy disfrazados de "verdadera izquierda" se presentan como radicales "anti-electorales" y diseñaron la famosísima Otra Campaña.
Hoy, 30 años después, cuando por primera vez en la historia de México, es posible concebir, sin pecar de utópico o de pendejo, que puede ganar la Presidencia de la República, un candidato no preseleccionado por la clase dominante, algunos de los viejos troskos de siempre, esos políticos profesionales "de izquierda" que mucho han medrado con el juego electoral, se presentan como los más puros "revolucionarios" para boicotear la posibilidad de un importante sector del pueblo de México por darse el presidente que le de su gana.
Cuando el pueblo estaba claro de que las elecciones no eran sino un circo para darle una barnizada de "democracia" a la dictadura genocida que padecíamos, estos troskos llamaban a votar y a participar haciéndole el caldo gordo al PRI-Gobierno.
Cuando por primera vez en la historia de este país, el pueblo de México, o al menos un importante sector de este, piensa que hay posibilidades de un triunfo popular, y está dispuesto a llevarlo a cabo, son los mismos troskos aperturos, oportunistas y reformistas de siempre, los que le siguen haciendo el caldo gordo al PRI-gobierno llamando ahora a no votar, o a votar si, pero en contra del peligrosísimo Peje. Conminan al pueblo a no interesarse en las elecciones, contraponen un "programa de izquierda", con el que nunca han sido consecuentes, contra un candidato que una parte del pueblo ya adoptó. Como si ellos en algún momento en verdad hubieran luchado por un "programa de izquierda", como si ellos en verdad fueran de izquierda y no, como los conocemos, unos pedantes oportunistas que siempre han despreciado al pueblo.
Yo se que todo esto puede sonar a pura propaganda y desahogo, pero lo bueno de los jóvenes de ahora es que tienen todos los recursos tecnológicos para conocer la historia reciente, al menos la historia electoral de este país. Pregúntense o pregúntenle a Google: ¿Qué discurso estaría escribiendo Edgar Sánchez en 1975 y 1976 con respecto a las elecciones? ¿Qué alianzas estaría tejiendo con el Estado en lo más álgido de la guerra sucia? ¿Cuáles eran sus ingresos monetarios a partir de 1982? ¿De qué gobierno formó parte como alto funcionario? Y, hablando de voto útil, ¿quién de esa camada de troskos, luego de ser alto funcionario del gobierno del PRD, se sumó al gabinete de Vicente Fox?
Por eso es un mito del comandante Marcos el afirmar que todos los traidores y electoreros, oportunistas y corruptos, están en el PRD o de lado de López Obrador, cuando no tiene que ir muy lejos, solo voltear la cara para ver a algunos de los peores que conocemos y que están a su lado.
Una paternidad responsable
Anteriormente vimos a qué es a "La Imposible Geometría del Poder y a Un Pingüino en la Selva Lacandona a quién corresponde la maternidad de la otra campaña, pero ¿q quién corresponde la paternidad?
¿Como es que el comandante Marcos que durante 12 años nos ha venido hablando sólo de cuestiones indígenas nos habla ahora de capitalismo y de anti capitalismo, prácticamente olvidando su posición anterior como no sea para hacer reproches? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué lo llevó a cambiar de posición sin cambiar de uniforme?
¿Fueron los cuestionamientos ideas o iniciativas del pueblo de México frente el 2006, los que embarazaron la vocería del EZLN de la semilla de la otra campaña? ¿Fueron las inquietudes o propuestas surgidas de las comunidades indígenas zapatistas las que motivaron que se fuera construyendo la propuesta política electoral que hoy conocemos como otra campaña?
Un estudio del ADN de la otra campaña, nos permite identificar indudablemente su paternidad.
Todo empezó los primeros días de diciembre del 2003, en un lugar del Estado de México que se llama Tianguistenco. Desde la mañana fresca del viernes 5 se empezó a construir la semilla, que más tarde al entrar en contacto con el Subcomandante Insurgente Marcos daría como resultado el cigoto de la Otra Campaña. Ahí quedaron establecidos los rasgos principales de lo que más tarde podría verse en el discurso permanente del Subcomandate Marcos y que los demás otrocampañeros repiten sin saber su origen.
¿Les suena la siguiente frase?:
"El proceso de reagrupamiento de la izquierda anticapitalista"
Pues bajo el lema Por la reorganización del PRT en
el proceso de reagrupamiento de la izquierda anticapitalista se llevó a cabo el XI Congreso Nacional de ese partido.
En ese congreso, el propósito del PRT era la reorganización partidaria e impulso al reagrupamiento de la izquierda anticapitalista
El Congreso del PRT se da cuenta del
"Desprestigio del pensamiento y acción políticas hegemónicas en la izquierda estos años marcado por el electoralismo, el clientelismo y en general la adaptación a la institucionalidad que se suponía la izquierda pretendía sustituir".i
El burro hablando de orejas.
"Esta adaptación programática está en el origen de las deformaciones y degeneraciones reflejadas en el electoralismo, el corporativismo, el clientelismo, la corrupción, la búsqueda permanente de candidaturas, puestos y cargos de elección popular a como de lugar, sin importar programas, alianzas o tipo de aliados."
"En el seno de la resistencia contra el neoliberalismo, que necesariamente debe ser muy amplia, se decantarán y surgirán también las corrientes de la izquierda anticapitalista."
"La abstención de más del 59% en la votación del 6 de julio del 2003, así como la baja en la votación de partidos como el PRI y el PRD y el estancamiento del PAN, han mostrado el creciente descrédito de los partidos actualmente reconocidos, del sistema electoral vigente e incluso la inutilidad pragmática de giros derechistas del PRD como fueron sus alianzas y postulaciones de candidatos provenientes del priísmo y del salinismo."
Cualquier parecido con el discurso posterior de Marcos no es pura coincidencia, como más tarde veremos. Pero finalmente el PRT reconoce el motivo real de su posición.
"Ante el tamaño de la crisis, que se expresa también en divisiones en los tres viejos partidos del sistema, y el crecimiento del descrédito en los partidos y la participación electoral, el PRI, PAN y PRD quieren mantener el monopolio de la participación político-electoral, aunque ellos mismos representen ya a una minoría del electorado. Para ello preparan una nueva reforma al de por sí in equitativo código electoral para hacerlo más restrictivo e impedir el reconocimiento legal de nuevos partidos."
Es decir, el problema es que el "monopolio" (sic) de tres partidos, impiden, según el PRT, el registro de nuevos partidos, por ejemplo, del PRT.
Y como todo eso sucede en detrimento del PRT, este partido concluye que luego entonces…
"Otra izquierda es necesaria. Es necesaria la expresión fuerte, nacional y política de otra izquierda que firme en sus principios, no se aleja de la lucha de masas y las necesidades sociales de la gente, que muestra que es posible otra forma de hacer política, otra propuesta política y otro tipo de partido político... No somos abstencionistas. No somos apolíticos. Pero tenemos principios y nuestro compromiso no está con el poder y los de arriba".
Pero que nadie se sorprenda si todo el asunto de la Otra Campaña termina en la formación de un nuevo partido.
"Otra izquierda es necesaria y es posible. Una izquierda que se expresa política y partidariamente ligada íntimamente a la lucha de masas". Que construye un partido militante, no simplemente un partido para las elecciones.
Pero como diría Marcos, no simplemente para las elecciones, pero también con las elecciones. Un partido político, que podría ser producto directo de la campaña de afiliación que hace incansablemente el Comandante Marcos durante el primer semestre del 2006, podría estar pidiendo y compitiendo por su registro por ahí por el 2009 y compitiendo en la lucha electoral del 2012 con un flamante candidato ligado íntimamente a la lucha de masas.
Y ¿donde andan en la actualidad la crema y nata del Congreso del PRT? Pues cumpliendo fielmente, en la otra campaña parte de los propósitos que acordaron.
Para crear esa referencia política nacional sólida es que pensamos necesario y urgente el reagrupamiento de la izquierda anticapitalista … pensamos que es necesario dar pasos concretos, aunque sean parciales, en el sentido del reagrupamiento político militante
Lo que no impide que sigan con un pie en la Otra Campaña y con otro pie, en el parlamentarismo y electorerismo que tanto critican al unísono de Marcos.
"…Hemos dicho que no somos abstencionistas por principio. Tampoco ilegales o clandestinos por definición. Los partidos de la izquierda revolucionaria también deben tener sus derechos legales reconocidos. De hecho, nuestro Congreso Nacional reafirmó la decisión de notificar al IFE -de acuerdo a los plazos legales que se abren en enero- nuestra voluntad de contar con el reconocimiento legal como PRT.
"Pero como en la actualidad las condiciones para el reconocimiento de nuevos partidos son in equitativas (no como en plena guerra sucia, que sin tener votos tenían diputaciones, paréntesis del autor). Porque el problema no es simplemente obtener el registro demostrando determinada afiliación sino refrendarlo en la siguiente e inmediata elección… el sistema humilla a los que están condenados a no obtener el refrendo en la votación … señalándolos como "no viables electoralmente. (Pues sí, ¡¡todo tiempo pasado fue anterior!!, eso deberían saberlo los del PRT, paréntesis del autor). Deberíamos simultáneamente exigir una reforma electoral que transforme radicalmente el actual sistema de partidos… una reforma que disminuya la inequidad en el reconocimiento de nuevos partidos. Lo que parece difícil por el interés de los tres viejos partidos del sistema de mantener el monopolio de participación electoral.
De ahí el odio del PRT contra todo el sistema político electoral en México. Simplemente no lo dejan entrar a la fiesta, o le exigen que su existencia se justifique con votos.
Pero para el PRT, la búsqueda de un registro electoral no debería ir separado del objetivo de un reagrupamiento de izquierda anticapitalista y para ello trabaja paralelamente en dos carriles.
El primero, se materializó el 27 de marzo de 2004, 3 meses después de su XI Congreso, cuando a iniciativa del PRT lograron reunirse militantes de diversos partidos, y organizaciones y crearon una coordinación con el nombre de Alianza Socialista, cuyo objetivo era atraer a otros agrupamientos e individuos de izquierda para desmarcarse del PRD y discutir su participación en las elecciones de 2006, con un candidato "que si defienda los intereses del pueblo trabajador".
La iniciativa corrió a cargo de Édgar Sánchez Ramírez dirigente del PRT, y actual "número dos" de la otra campaña, quién se reunió con dirigentes de la Unidad Obrera y Socialista, Liga de Unidad Socialista organizaciones tradicionalmente rivalizadas, pero troskistas al fin y al cabo, la sede estaba también a cargo del PRT.
En las posteriores reuniones, se buscaba "el reagrupamiento y reorganización de la izquierda socialista". Uno de los documentos centrales fue el elaborado por Edgar Sánchez a nombre del PRT, quien proponía asumir que:
"No hay un partido político reconocido que represente a la izquierda socialista, entre otras razones porque el PRD fue dominado por el pensamiento cardenista".
¡¡Como si el PRD, no hubiera sido desde su nacimiento cardenista!!
Los días 9 y 10 de julio del 2005, se reunió la mayoría de los convocantes para la Alianza Socialista, ahí se discutió la Sexta Declaración de la Selva Lacandona que casualmente había emitido el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. La mayoría de los reunidos coincidió en acercarse al agrupamiento guerrillero, firmar su declaración y sumarse a "La Otra Campaña".
El segundo carril explorado por los dirigentes del PRT para lograr formar un partido electoral, fue como hemos visto a lo largo de este capítulo, la otra campaña.
En ambos casos, en el acercamiento con Marcos y en la formación de la llamada Alianza Socialista, el principal impulsor fue Edgar Sánchez, quien ya había ocupado los cargos de representante del PRT ante la Alianza Democrática Nacional que postuló en 1994 a la presidencia de la República a Cuauhtémoc Cárdenas. Fue diputado federal por el PRD (1994-97), y luego subdelegado de desarrollo político en la Delegación Benito Juárez, dentro del gabinete del PRD en el Gobierno del Distrito Federal.
¿A qué obedecía este cambio en su percepción del cardenismo del que había formado parte fundamental en 1994? ¿De donde ese odio al PRD, del que había sido su diputado? ¿Por qué él coraje contra el gobierno del DF del cual había formado parte? Simple y llanamente, estrategia electoral, nada más que eso.
Ilusamente el PRT suponía que al sumarse a la lucha del EZLN
"Nuevamente nadaremos con la corriente de ascenso que rompe rutinas, conservadurismos y anquilosamientos."
Al cabo que como ellos mismos concluyen el documento de su XI Congreso:
"No hay otra opción que no sea el repliegue, la derrota o el abandono de la lucha."
Pues sí, para ellos no hay otras alternativas, y creo que esa ha sido su historia.
i Manifiesto del CONGRESO NACIONAL DEL PRT, Tianguistengo, México 6/12/2003
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