Por David Cilia Olmos
Hacía mucho que las fuerzas represivas no se daban el lujo de actuar tan impunemente en el centro de la Ciudad de México, pero esa noche se dieron un festín.
Estaba cayendo una llovizna pertinaz, eran las 11 o 12 de la noche cuando empezaron a llegar los granaderos. Los estudiantes ocupábamos la 3a calle de Argentina exactamente al frente del viejo edificio de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Estábamos re inaugurando, luego de 8 años del movimiento del 68, la vieja táctica de los plantones, no por nuestra voluntad, sino porque al llegar al edificio de la SEP, que pretendíamos, tomar éste estaba cerrado a piedra y lodo, por lo que los distintos contingentes de lo que había sido una de las más grandes marchas de aquellos tiempos, optaron por acampar afuera.
En torno a la lucha del Consejo Nacional de Casas de Estudiantes de Provincia (CNCEP) se habían podido aglutinar la casi totalidad de los movimientos reivindicativos de ese periodo, los maestros de las Tele Secundarias, Las Normales Rurales, los estudiantes de la ENEP Acatlán, la Preparatoria Popular Tacuba, la Secundaria Popular Tacuba, Los Colegios de Bachilleres y varias huelgas obreras. Esa tarde juntos realizábamos una de las más grandes marchas de aquellos tiempos.
Fue después de la cena que los granaderos tomaron posición y empezaron a presionarnos con amenazas. Se realizó una asamblea general donde ante la insistencia de los dirigentes del CNCEP identificados con las corrientes moderadas, se "acordó" de manera apresurada reducir el área ocupada por el campamento a solo una cuadra. En una segunda asamblea relámpago lograron que se aceptara, con apoyo de la amenaza latente de los granaderos, abrir una brecha en el campamento para que pasara el tranvía.
Visto con más profundidad, el solo hecho de mantener "pláticas" casi permanentes con la tiranía fue seguramente la más grande concesión, ya que con cada petición que hacían los mandos de los granaderos nos estaban tomando la medida, aplicando el principio represivo de que hay que mantener un "diálogo" continuo con la futura víctima, hay que mantener a quien va a ser golpeado hablando constantemente, para conocer su estado de ánimo, influir en él, y de esta manera escoger el momento preciso para atacar. Pese al atraso prevaleciente los estudiantes empezábamos dando cuenta de la maniobra de los granaderos secundados ya por el miedo de algunos dirigentes del CNCEP.
Se estaba realizando la tercera Asamblea para discutir el nuevo requerimiento de los granaderos quienes ahora pedían que se desalojara todo el arroyo. El Chacos, esto es, Valentín Fernández Zamora, estudiante de la ENAH quien dos años después sería desaparecido por la Brigada Blanca, estaba furioso.
--No podemos estar haciendo tantas concesiones, al rato nos van a replegar a la banqueta como si fuéramos teporochos.
--Es lo que nosotros pensamos – contestamos los activistas del Colegio de Bachilleres.
--Son los pinches troskos de la casa de Baja California los que están maniobrando –nos informó.
Mientras tanto, los granaderos tomaron posición con todos sus efectivos una cuadra antes del campamento, sobre la calle de Argentina, entre la librería Imagen y la librería Porrúa.
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[El escrito queda inconcluso. Pendiente de encontrar la parte faltante]
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