sábado, 13 de junio de 2020

Cuento: Un Pingüino en Campaña

Se escuchó la voz ranchera del Presidente

No me lo van a creer, pero recorriendo el país hay un pingüino. Ustedes dirán "¡no mames!", pero es la verdad. Es más, mientras les escribo esto, él pingüino está sobre su moto, hablando, para variar, sobre la mentada Sexta Declaración.

Sucedió hace poco. El gabinete de seguridad nacional terminaba de contar cuántos grupos guerrilleros continuaban actuando en el país. Con el fin de no permitirnos riesgos ordené que de una vez acabaran con todos los grupos subversivos. La alternativa era matarlos o desaparecerlos. "Mejor los matamos", decidieron, no sin razón, la gente de mi gabinete.

Uno a uno, los jefes guerrilleros fueron a parar a la cárcel y, de ahí, a las tumbas correspondientes. Tampoco eran muchos jefes guerrilleros, así que la población de jefes guerrilleros se había reducido a dos o tres ejemplares.

Cuando sólo quedaba uno, precisamente en vísperas de las elecciones, pasó lo que pasó...

El jefe guerrillero empezó a caminar como si fuera de derecha, y como si también estuviera en contra del Peje, tal vez pretendiendo confundirse con nosotros y pasar desapercibido con esa postura. No sé mucho de guerrilleros, pero parece que la forma de ser de los jefes guerrilleros no está hecha para lanzarse apoyar nuestros esfuerzos, así que, con el bamboleo que le producía el esfuerzo de mantenerse con su uniforme guerrillero, pero atacando a nuestro enemigo, el jefe guerrillero caminaba tambaleándose y sin atinar un rumbo preciso. Fue entonces que alguien dijo "parece pingüino". El hecho provocó risas y éstas derivaron en simpatía. El jefe guerrillero parecía, es cierto, un pingüino, sólo le faltaba quitarse la máscara. El caso es que las bromas terminaron por impedir que el "pingüino" tuviera el mismo destino que sus compañeros guerrilleros que ahora abonan los jardines del campo militar número uno.

Llegó la hora de las elecciones 2006 y, revisando que no quedara nada fuera de lugar, los demás se dieron cuenta de que el "pingüino" estaba todavía ahí, tambaleándose de un lado a otro, pero sin volver a su posición guerrillera. "Usémoslo", dije, y todos me quedaron viendo para ver si bromeaba o era en serio. Fue Televisa la que se ofreció a promocionarlo. Empezaban las campañas y lo puso bajo la protección de sus reflectores.

El pingüino publicó unas cuantas cartas y rápidamente se adaptó a la rutina anti Peje. A menudo se unía (siempre sin perder la descompostura de jefe guerrillero), a los ataques contra el populismo y por los pasados salinistas. El tema de estos días es "todos contra el Peje". Bueno, pues no me lo van a creer, pero cuando he puesto atención en los periódicos y en la televisión, he visto que el "pingüino" es el que logra un mayor impacto.

No hay otro jefe guerrillero en esta lógica, ni en otras, porque ya casi los acabamos, así que parece normal que "pingüino" piense que nosotros somos sus congéneres y tienda a comportarse como uno más de nosotros. No habíamos advertido hasta qué grado había llegado, hasta que una tarde se negó a quedarse en la selva, el rincón que tiene destinado y salió por todo el país como si nada. Pingüino hizo un escándalo, más de guerrillero que de pingüino, hasta que comprendimos que quería comer con nosotros. Deben saber que la nueva identidad de Pingüino le impide al ex jefe guerrillero el volar el mínimo necesario para llegar a los medios, así que es la televisión quien lo sube y le da un poco de rating.

El CISEN me ha dicho que al jefe guerrillero, quiero decir: a Pingüino, no le gusta quedarse sin reflectores, tal vez porque teme que los tlacuaches lo puedan confundir con un jefe guerrillero auténtico. No tardará mucho tiempo en que la Televisa y Televisión Azteca le hagan una telenovela autobiográfica para que no haya dudas de que es un pingüino y nadie lo confunda con un jefe guerrillero.

Ustedes pueden pensar que estoy delirando, pero lo que les cuento es cierto. Mientras tanto. Pingüino se ha convertido en parte de la campaña nacional contra el peligroso populismo y, tal vez, podrán verlo con sus propios ojos quienes vayan a las reuniones de la "Otra Campaña". También es de suponer que Pingüino sea la mascota del nuevo equipo de gobierno, una vez que derrotemos al peligroso Peje. Tal vez entonces alguien saque una foto para el recuerdo. Tal vez, pasado algo de tiempo y mirando la imagen, una niña o un niño preguntaran: "Mamá, ¿quién es ese pelón orejudo que está al lado de Pingüino?"

Desde las montañas de Los Pinos.



Subcomediante Insolvente Vicente


México, Julio del 2006.

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