sábado, 2 de abril de 2016

La Redada del 4 de abril (Testimonio de Karime)

Karime Ocampo Rabadán
Serían las 3:30 de la madrugada cuando llegaron como 50 judiciales. Nos levantaron de la cama. Al ver que estaban golpeando a mi esposo, Julio Portugal, les pregunté que si tenían orden de aprehensión o de cateo, porque estaban entrando a mi casa sin mi autorización: “lo que tenemos es una bola de chingadazos para ti”, me contestaron.
No me permitían cargar a mis hijos que estaban llorando, nos sacaron al patio sin permitirme abrigar a mis hijos pues era de madrugada y hacía frío. Me llevaron junto a mi mamá (Elia Rabadán) y mi hermana Claudia (Claudia Ocampo Rabadán). En el camino me doy cuenta de que lo mismo ocurre en la casa de mi hermana Frida (Frida Ocampo Rabadán) y que están golpeando a mi cuñado Luis Zúñiga.
Me suben a un carro y me trasladan sin darme oportunidad ni de vestirme ni de vestir a mis hijos; llegamos a los separos, ahí permanezco desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche —17 horas sin probar agua ni alimento. Mis hijos se estaban deshidratando al igual que mis sobrinos, mi mamá estaba muy grave y no me permitían hablar con ella, ni con mi esposo que estaba muy golpeado.
Finalmente, nos dejaron salir a las 10 de la noche diciendo que de que se muriera mi mamá ahí adentro que mejor se fuera a morir afuera, lo mismo los niños.
Me preguntaban por “la propaganda” y por unas supuestas armas, a lo que yo les contestaba que no sabía nada, pero más me preguntaban por mi cuñado (Arturo Becerril Rodríguez).
Cuando regresamos a mi casa tomamos fotografías de las tres casas allanadas, ya que había botellas de vino vacías, los vidrios rotos; no había absolutamente nada de aparatos eléctricos, alhajas, ropa y adornos.

Los vecinos nos dijeron que a punta de pistola los obligaban a guisar para que los agentes comieran tomando todo de nuestras despensas, pues estaban esperando que llegara mi cuñado David (David Cilia Olmos), o no sé quién.

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