sábado, 2 de abril de 2016

La Redada del 4 de abril (Testimonio de Julio Portugal)

Julio Portugal Arriaga
Llegaron a las 3:30 a.m. como 50 judiciales, aventaron la puerta y me levantaron de la cama a punta de golpes con sus armas. Levantaron a mi esposa y a los niños, que en ese momento empezaron a llorar; sacaron a los niños y a todos nosotros desnudos al patio; me aventaron en un charco de lodo y ahí comenzaron a patearme preguntándome dónde tenía “la propaganda”. Yo les dije que no sabía de que me hablaban.
Luego me subieron a un carro y me llevaron a unos separos, me separaron de mis hijos y mi esposa y no me permitieron hablarles a pesar de que mis dos hijos (de uno y tres años, respectivamente) se estaban deshidratando y a que tenían más de 24 horas sin comer y sin tomar agua.
Mientras estuve en los separos no probé ni agua ni alimento alguno, en cambio los golpes y malos tratos estuvieron siempre presentes. Pude ver cómo torturaban a mi cuñado Felipe Ocampo Rabadán y a mi cuñada Rocío Ocampo, así como a mi concuño Arturo Becerril.

Para poder salir de la procuraduría tuve que negar parentesco alguno con Rocío Ocampo, ya que mi cuñado Felipe Ocampo permaneció mucho más tiempo y fue salvajemente torturado por el simple hecho de ser su hermano.

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