lunes, 22 de septiembre de 2014

Hombre preso que escribe a su padre


Tres cosas me enseñaste padre,
ser de utilidad,
no mentir,
y no rendirse

Y todo hubiera ido muy bien
si no viviéramos en éste mundo
sino en el otro,
el que Tú soñabas.

No sé si no eras consciente
o si era parte de tu juego
actuar como si éste fuera el otro mundo

Tampoco yo  podía,
ni puedo ahora,
no tengo derecho,
decirte
que te fijaras con que sueños
sales por las noches.

Y en parte, por eso es mi reclamo:
¿No mentir en un mundo de mentiras?
¡Vaya consejito!
¿No rendirse en un mundo de derrotas?
¿Acaso no era tu hijo?
¿Acaso no me amabas?
¿Para qué mandarme
por el camino equivocado?
a mi que te creía.

Afortunadamente he seguido
al pie de la letra tus consejos,
bueno, no sé si he sido útil,
pero al menos lo he intentado,
no he mentido,
y eso me ha salido caro,
y ahora que estoy aquí,
en la madrugada,
cansado,
sin fuerzas,
sin futuro,
sin creer en Dios,
ni en el Diablo,
una fuerza extraña
me obliga a levantarme y escribir
estas palabras:

No rendirse.

Y al escribirlas me acuerdo de ti
y compruebo lo mucho que nos has amado,
y el sueño que tu soñabas,
sospechosamente bueno,
subversivo,
justo, inmoral y necesario
se hace mundo
cuando junto contigo
lo doy por hecho.


Reclusorio Norte 22 de septiembre de 1991

No hay comentarios:

Publicar un comentario