¿Qué hay que hacer Agustín?
Una respuesta a una pregunta que no me hicieron
17 de enero de 2018
Del muro de un compañero zapatista saco esta pregunta entre zapatistas que me parece muy oportuna: ¿Qué hay que hacer Agustín?
La pregunta se deriva de un texto en el muro de "Agustín", que a su vez se deriva del artículo "Así o Más a la Derecha". Reproduzco parte del texto de Agustín.
"...Sólo la vocera del Concejo Indígena de Gobierno, haciéndose oír en un mar de tiburones y candidatos sin identidad, sostiene posiciones todavía de izquierda (y pensar que los indígenas no estaban en la lista de Marx). Oponerse al capitalismo es la única forma de salvar a México (al planeta, cabría añadir), rodeados como estamos por esa derecha que los incorrectos políticos dicen que no existe, mientras la izquierda partidaria es Caperucita en el Bosque."
Es una gran sorpresa que los zapatistas, o al menos este zapatista en su fase marichuyista, pasaron de considerar a la izquierda partidaria (imagino que se refieren a AMLO, cabeza más visible de Morena y PT ) como un peligro para México y que por tanto tenían que derrocar, a considerarla "una Caperucita en el bosque".
Un gran cambio en el discurso, que no se si será bienvenido en las ligas mayores del zapatismo, pero que atestigua que surgen dudas.
Pero de inmediato surge una respuesta para meter al orden al zapatista descarriado. Responde Narciso Barrera-Bassols: "Seguir caminando con Marichuy y destapar los entresijos de AMLO... y demás".
Seguir caminando con Marichuy...
Bueno Marichuy camina diario a un 24% de las firmas que se propuso recabar, ella y el colectivo que representa. Para cumplir con su propósito de registrarse como candidata independiente requiere obtener las 722 mil firmas que al 15 de enero 2018 le hacen falta para completar el 1% del padrón electoral, lo cual podrá lograr, al ritmo promedio que lleva y si no cambia el escenario, en 459 días, pero el problema es que solo tiene 30 días para lograrlo.
"...destapar los entresijos de AMLO", dice Narciso Herrera Bassols, vaya al fin alguien que regresa a la idea original de la otra campaña. No se trata tanto de luchar contra el régimen asesino del PRI y del PAN, ni de luchar contra el capitalismo, se trata de atacar sin piedad a uno de los candidatos que tiene el pecado de ser popular y de no proponerse realizar las tareas que los "anticapitalistas" se han propuesto a si mismos pero no que no cumplen y que han sustituido desde el 2005 por la consigna de "Luchar contra AMLO".
Pero la pregunta sigue en pie: ¿Qué hay que hacer?
A riesgo de que digan que me meto en donde nadie ha pedido que meta la cuchara, creo que antes que preguntarse que hacer, hay que preguntarse en que situación estamos.
No espero que estén de acuerdo mis amigos zapatistas de segunda generación y en adelante, pero me atrevo a plantear en 4 afirmaciones que desde mi punto de vista esbozan cual es la situación en la que estamos (invierno 2018) como nación, más allá de las ideologías.
1.- Las próximas elecciones (a no ser que suceda algo más allá de lo habitual, como el asesinato de un candidato) las va a ganar Andrés Manuel López Obrador.
2.- El próximo presidente de México (a menos que suceda un milagro) será el actual candidato del PRI (o quien quede en su lugar).
3.- El sostenimiento por parte del Estado mexicano de esta contradicción, se realizará por medio de la fuerza (verbal para empezar, pero militar si se requiere el caso. Como todos sabemos no es gratuita la aprobación a toda velocidad de la nueva Ley de Seguridad Interior).
4.- Este país, su economía, la planta laboral, el campo y la producción de alimentos ya no aguantan otros 6 años del PRI. La trayectoria que llevamos en materia de seguridad, precios, empleo, alimentos, salud y educación, nos hace prever que si el país no cambia inmediatamente de rumbo, el país queda completamente en manos de los narcos asociados al gobierno.
Creo que aún desde lo más acendrado del zapatismo podríamos llegar libre y desapasionadamente a reconocer que al menos en alguna proporción estas 4 afirmaciones, pronósticos, hipótesis podrían considerarse factibles.
Por más esfuerzo que hagan los zapatistas es un hecho que hasta el momento la candidata zapatista Marichuy sólo ha distraído de la cuenta de AMLO (pero más bien de los abstencionistas o los que votan de Tin Marín, la cantidad de 144 mil votos potenciales), cantidad nada despreciable si se compara con la diferencia de votos del 2006 que llevó a la presidencia a Felipe Calderón, pero relativamente intrascendente 12 años después, cuando una parte de la población ya se ha vacunado de la sorpresa de los giros del zapatismo contemporáneo.
Esos 144 mil firmas y posibles votos, o las cerca de 400 mil que terminará obteniendo al ritmo que va el 19 de febrero, fecha límite para recabar firmas, no le permitirán estar en las boletas electorales, por lo que esos potenciales votos regresarán a donde vinieron, al abstencionismo o al Tin Marín, pero incluso uno que otro de esos frustrados votos se podrían sumar a la cuenta de Andrés Manuel López Obrador.
Así que en esta ocasión, 12 años después del 2006, el voto zapatista, otracampañero, esta vez no tendrá un impacto directo en beneficio del sistema capitalista, sólo quedará como anécdota que pronto Marcos sustituirá con otro proyecto que al final también terminará en anécdota, pero que servirá mientras para que los zapatistas sientan que están dando la vida por algo.
Acompañar a Marcos en la otra campaña, destapar los entresijos de AMLO, acompañar a Marichuy como candidata independiente, "destapar los entresijos de AMLO", 12 años de trabajo anticapitalista de los modernos zapatistas, puede ser una alternativa real para ellos, pero no para los ciudadanos que están por ver como este país se va al carajo.
Nada parece impedir el triunfo electoral de AMLO, la televisión y el radio, la artillería del sistema ha hecho tantos disparos contra él, que en breve el fenómeno de saturación por exceso de mensajes llegará a su punto límite y en adelante todo lo que se diga posiblemente tenga un impacto diferente al buscado.
Solo un colociazo (asesinato del candidato presidencial oficial) podría cambiar un poco la correlación de fuerzas a favor del PRI. No cabe duda que en el afán de conservar el poder el PRI pueden organizar, como lo hicieron en 1994 un candidatocidio, total, el candidato Meade del PRI dice que ni es de ese partido. Y por si les temblara la mano, lo mismo podría organizar Salinas de Gortari la muerte "accidental" del candidato del PAN (total, no sería la primera vez) en caso de que el PAN quede mejor situado que el PRI pero requiera el voto sentimental del pueblo conmovido para alcanzar a AMLO.
Pero sólo un milagro, ya no algo excepcional, sino un verdadero milagro podría hacer que el PRI no se quedara con el poder mediante la manipulación de las cifras, la represión, el asesinato, la compra de votos, la amenaza, el robo de urnas, la manipulación del padrón electoral y todo a lo que ya están acostumbrados los priístas.
Ese milagro, no llegará del cielo, para que mediante las elecciones quede López Obrador, se requiere como todos sabemos no sólo que gane por mayoría de votos, sino que gane con más votos que la suma de PAN y PRI. Es claro que más allá de las diferencias y dimes y diretes del PRI contra el PAN y viceversa, una vez que esté cerca la fecha de las elecciones, ambos partidos y sus satélites se unirán en contra de AMLO, y los peor posicionados en las encuestas declinarán a favor del mejor posicionado de ellos, o en su defecto, Salinas de Gortari, moviendo los hilos del Jefe Diego harán que el candidato del PAN y/o la candidata de Calderón declinen a favor de Meade, o simplemente, como en el 94 lo hizo el Jefe Diego, le bajen de intensidad para posicionar mejor al candidato del PRI.
Ese milagro es posible, pero no sabemos si se producirá, se requiere que la gente que generalmente se abstiene, o al menos una parte de ella, acuda a las urnas. La posibilidad de un fraude está en relación inversamente proporcional a los votos que obtenga AMLO. Como sostienen los que no saben nada de México, "en la democracia un voto cuenta", esto es AMLO puede ganar por voto sobre su mas cercano oponente, pero esa situación solo lo lleva a que nuevamente se imponga el fraude, pues eso que cuenta en "la democracia" no cuenta en México, pues México no es un país democrático, no medianamente democrático, ni va para allá (hasta el momento). A mayor diferencia de votos a favor de AMLO mayor posibilidad de contrarrestar el fraude que desde ahora se está cocinando por la gente del poder económico y gubernamental.
El sostener esta posición no significa alentar el abstencionismo, sino por el contrario. México necesita un milagro para que los asesinos priístas no se vuelvan a imponer en contra de la voluntad del pueblo. Ese milagro sólo se puede producir si una parte importante de los que no votan, asisten a votar por la única alternativa actual que existe para sacar al PRI y al PAN del poder.
Y en esta ocasión cada voto o abstención cuentan para determinar el futuro inmediato del país: sigue el PRI o se va. Los otros "rebeldes", los zapaturistas que votan contra AMLO, también serán –con su voto o con su abstención– responsables, como todos los demás, de lo que termine pasando.
Y con esto entramos de lleno al callejón por el que nadie quiere pasar, al callejón de los chingadazos.
La posibilidad de que el Estado y sus aparatos de seguridad y el narco desaten la violencia contra la parte del pueblo inconforme crecen mientras la diferencia en los resultados reales sea menor. La mejor forma de evitar entrar a una fase violenta es contar con una mayor proporción de votos. Eso no garantiza que el gobierno se vuelva de repente sensato y no ceda a la tentación de reprimir, pero hay menos posibilidades de que se decida y dado el caso es más fácil derrotar la represión cuando somos más. Los anti-amlistas auto ubicados en la izquierda perrediana, en el "zapatismo", o en la intelectualidad "progre" pueden quedarse con su votito a favor de Anaya, candidato del PAN, o con su abstención, pero deben saber que de una u otra forma están contribuyendo a que el candidato con el cual la mayoría de la población se identifico y prefirió, no quede en la presidencia, con lo cual serán todo lo "rebeldes" o lúcidos que quieran, pero no podrán decir ni que están con el pueblo, ni que tienen una cultura democrática.
Para este momento es para el cual hay que estar preparados, para este momento se necesita la solidaridad de todo el pueblo. No basta ganar por mayoría de votos las elecciones hay que prepararse también y sobre todo para la lucha que viene y que necesariamente rebaza la cuestión electoral.
Por eso, por si me lo preguntaran, lo que hay que hacer es: decidir internamente si es viable, moral, decente, digno, útil, favorable para el pueblo, que el PRI se mantenga otros 6 años; y si decidimos que no, que este país tiene que cambiar, lo que necesitamos hacer es sumar nuestro voto a la única opción que por hoy esta en condiciones de cambiar el rumbo al carajo que llevamos como país, y prepararse para lo que viene, para derrotar al enemigo haciendo uso de todas las formas de lucha.
David Cilia Olmos
17 de enero del 2018
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