Señora directora: Con sorpresa nos enteramos por las páginas de La Jornada que Estuardo Mario Bermúdez Molina es uno de los cinco ministros que resolverá sobre la legalidad o "ilegalidad" de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador a jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Si lo que se conoce en México como "juez de consigna" tuviera un nombre, se llamaría Estuardo Mario Bermúdez Molina; él mantuvo en la cárcel a numerosos luchadores sociales, quienes perdieron, y tal vez algunos todavía estén perdiendo, buena parte de su vida por orden del sistema. Con la mayor desfachatez violó no sólo la ley, sino también el sentido común y la más elemental lógica. Seguramente el ser ministro del Tribunal Electoral es uno de los premios que ha recibido por su servilismo a los hombres del sistema.
Junto con esta carta, le envío uno de los severos llamados de atención que ha recibido éste, en aquel entonces "juez", por torcer la ley; este llamado de atención lo hace una persona que tuvo que entregar su vida para que la justicia en México pueda estar en manos de hombres rectos y no en las de jueces de consigna. Tal persona fue asesinada igual por órdenes del sistema, pero nos ha dejado a todos una gran lección de dignidad. Su nombre: Abraham Polo Uzcanga.
Esperamos que los otros cuatro magistrados del Tribunal Electoral sean personas honorables y hayan llegado a su cargo por sus legítimos méritos y capacidad y no por su incondicionalidad a las órdenes que desde la cúspide del poder les han enviado los delincuentes que han gobernado al país durante las últimas décadas. Si esto fuera así, seguramente la determinación del tribunal que analiza el caso de Andrés Manuel López Obrador será justa y apegada a derecho. Pero en cualquier caso tenemos confianza de que en esta ocasión y en esta ciudad los títeres de Zedillo no podrán ganarle a la verdad. La estrella de la esperanza continuará siendo nuestra. Gracias.
Rocío Verena Ocampo Rabadán y David Cilia Olmos, ex presos políticos
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