2002. El papel de la guerrilla en México
Una reflexión sobre la guerrilla en el siglo XX mexicano
Por David Cilia Olmos
Resumen de ponencia
1.- La mayor parte de los estudios que encontramos sobre la guerrilla del último tercio del siglo XX mexicano, parten del supuesto no demostrado de la derrota de la guerrilla en México.
2.- La mayor parte de los estudios que conocemos clasifican los componentes del fenómeno según la filiación política del que la estudia, llegando en algunos casos, al extremo de concluir en la tesis "guerrilla buena-guerrilla mala", que expresa el punto de vista más parcial al que se ha podido llegar.
3.- Hemos vivido en México un largo periodo de guerra sucia que afectó y marcó todos los aspectos de la sociedad y en la que propiamente no hubo neutrales; o se fue víctima, o se fue victimario: o se calló oportunamente, o se arriesgó la vida, el empleo, el "prestigio"; o se registró el fenómeno o se prefirió voltear para otro lado. La academia, las ciencias sociales, los científicos sociales no estuvieron exentos de éste fenómeno, por tanto, en el análisis de la guerrilla en México, particularmente en el periodo que va del 23 de septiembre de 1965 al 1° de enero de 1994 destacan en el mejor de los casos la ausencia de análisis o productos de investigación rigurosos y en el mayor de los casos la sustitución de estos estudios por otros que más bien pueden catalogarse en apologías del sistema establecido o del que se pretende existe (régimen democrático) o en necropsias.
4.- Las fuentes consultadas para la realización de estos "estudios" han ponderado la investigación hemerográfica, que en este rubro se materializa en datos tomados de la nota roja y de los discursos presidenciales de la época y la opinión, que no recuperación de la experiencia, del segmento de guerrilleros que no fueron asesinados, ni desaparecidos, y que fueron "perdonados" en la cárcel por sus captores, que aceptaron la propuesta gubernamental de "Reforma Política" y fueron consecuentes con ella, o al menos así le pareció al Estado, y que continuaron su participación política en partidos u organizaciones que explícitamente se pronunciaron en contra de la lucha armada. Lo que menos se ha ponderado en los estudios que conocemos es la lectura atenta de los documentos originales de la guerrilla y los procesos de recuperación y sistematización de las experiencias de los que en su momento fueron participantes, independientemente de su grado de "arrepentimiento".
5.- El uso del mismo término de guerrilla denota tanto la falta de estos análisis, como la visión previa que se tiene del fenómeno. Guerrilla es entre otras cosas una fase del proceso, una de sus expresiones militares, una parte de sus esfuerzos, una parte de sus organismos y combatientes, o una táctica específica, pero no refleja el completo del fenómeno que se entiende se pretende analizar de lucha armada rebelde o revolucionaria durante el último tercio del siglo 20 mexicano o al menos no puede ser estudiada -la guerrilla- sin considerar el fenómeno social del que formó parte, la rebelión armada, o como lo definiera una de las organizaciones: la guerra civil revolucionaria.
6.- Haciendo estas consideraciones preliminares se pasa al tema central de la ponencia en donde se analiza el papel de la llamada guerrilla en México, identificada por el autor como movimiento armado rebelde o revolucionario, considerando el escenario original en las década de los 50´s a los 70´s, el cual se compara con el escenario derivado que encontramos a final de siglo, teniendo como eje de comparación el fenómeno del autoritarismo político y su nivel de determinación en la formación social mexicana. Se observa que si hay o no un cambio significativo en este rubro entre ambos, y se analiza cuales han sido los factores que pudieron haber contribuido al mismo y si dentro de estos se encuentra o no la llamada guerrilla, y cual ha sido su peso o determinancia. Por esta ruta se concluye el papel de la guerrilla en México, último tercio del siglo XX.
Atentamente: David Cilia Olmos
--------fin del resumen de ponencia-----------
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El papel de la guerrilla en México
Tres cuestiones preliminares
1.- ¿Derrota de la guerrilla?
La primera objeción a los distintos "análisis" que se han difundido en México acerca de la llamada "guerrilla" es que buena parte de estos parten del supuesto --aún no demostrado-- de su derrota.
Derrota militar, derrota política, aniquilación, auto aniquilación, fracaso, son los postulados "teóricos" de los que parten muchos de los estudiosos oficiales de este tema, ¿qué es derrota en términos políticos o militares y cómo se ajusta esta a los hechos y resultados históricos de toda una corriente histórica ubicada en la realidad de nuestro país?, es al parecer una pregunta que no requiere ser contestada por los "estudiosos", basta con afirmarlo y como esto coincide con la impresión general de otros "estudiosos" igual de serios, de los columnistas serios --desde Blanco Moheno, hasta Javier Alatorre, pasando por Jacobo Zabludoski-- y con la información oficial que ha proporcionado el Estado a lo largo de 30 años, pareciera que no hay necesidad de demostrarlo.
Sin embargo un breve análisis de la llamada guerrilla durante la segunda mitad del siglo 20 mexicano nos permite obtener los siguientes datos, si para el 23 de septiembre de 1965, una de las fechas referenciales de este fenómeno social, se podía decir que existían no más de 50 ciudadanos armados que habían decidido de manera organizada rebelarse al gobierno establecido, al finalizar el siglo, según datos referidos por los mismos órganos de seguridad del Estado había no menos de 50 organizaciones armadas, las cuales tendrían en el menor de los casos un número de militantes comparable al de los combatientes del asalto al cuartel de Madera, llegando en otros casos a calcularse en miles de combatientes.
En cuanto al armamento de unos y otras, hay que recordar que durante el ataque al cuartel de Madera Chihuahua se llegaron a utilizar cocteles molotov, mal llamados en México "bombas molotov", armamento más vinculado a la autodefensa básica de organizaciones de masas que a operaciones militares ofensivas, además de escopetas de cacería, mientras en 1994 causó sorpresa el uso por parte de organizaciones guerrilleras de sofisticado equipo de radio comunicación (EZLN) y el de misiles activados con cerbo mecanismos electrónicos (EVLN).
Con respecto al interés, atención, apoyo y expresiones concretas de solidaridad por la población, mientras los primeros grupos podían contar con el apoyo de algunos pueblos enteros y ciudadanos que particularmente en situación de persecución brindaban alojamiento temporal alimento y daban información de manera solidaria y callada, en la actualidad los simpatizantes civiles de grupos armados pueden contarse en México por millones, baste recordar la marcha zapatista a la ciudad de México del 24 de febrero del 2001, para corroborar esta referencia.
En este aspecto, es tan evidente que el nivel de legitimidad o percepción positiva que la ciudadanía confiere a organizaciones guerrilleras armadas contemporáneas ha aumentado a tal grado en la sociedad, que anteriores detractores de la guerrilla en México se han pasado, con la facilidad que les proporciona su falta de memoria, sin el menor rubor a convertirse en apologistas, si bien no de la estrategia de lucha armada, si de la "innegable legitimidad de sus motivaciones". Medios de comunicación, vale decir, empresas de comunicación, han basado su crecimiento económico por encima de la tasa de ganacias del sector y han conquistado nuevos mercados y disputado espacios ocupados por la competencia, debido precisamente a este fenómeno de incremento de la percepción positiva de la sociedad y el mayor interés hacía la actividad y plantemientos de organizaciones armadas, y no sólo estamos hablando del EZLN, sino también de otras organizaciones, las cuales, no obstante la campaña de satanización de esos medios y boicot hacia algunas organizaciones guerrilleras en particular y no obstante su parcial enfoque "guerrilla buena-guerrilla mala", no dejan de ser noticia para sus lectores. Parafraseando a Marcos podemos decir: "Podrán no coincidir con el método (de la guerrilla) pero no pueden negar que les ha traído una excelente posición económica (a algunos diarios)"
Por tanto, cualquier disección del cadáver de la guerrilla en México, cualquier autopsia o necropsia de este fenómeno, el ponerse a averiguar cómo murió o de qué murió, cuando todavía no se ha demostrado la muerte, no es sino un ejercicio de simulación científica y un auto-engaño, que llegará a las conclusiones pre-establecidas por el "investigador", "académico" o sus patrocinadores y que se sumará a la larga retahíla de interpretaciones que se inicia en el periodo de la guerra sucia con la publicación por los aparatos de seguridad del Estado de los libros de "Prudencio Godines", "El camarada Ernesto", "El Mondrigo" y otras joyas mas contemporáneas, como la Rebelión de las Cañadas, dictado como se supo por fuentes de el CISEN, que sólo los completamente desinformados pudieron creer en su momento.
2.- Tres fuentes y tres partes de la guerrilla en México
Analizar la guerrilla en México a partir de lo que dijo el gobierno o la nota roja de los periódicos-empresa capitalista durante el periodo de la guerra sucia es tanto como conocer el fenómeno taliban a partir de lo que dice de él, el notablemente inculto George Bush. Sin embargo, hasta la fecha esta ha sido una de las fuente principales, sino la principal, de los "estudios" que han circulado.
Otra fuente proviene de políticos detractores de la lucha armada, identificados a si mismos como de "izquierda" o demócratas, en mayor o menor medida, quien refieren hechos que nos les consta y debaten y rebaten contra posiciones políticas que nunca han leído, y explican las "costumbres" "modos operandi" y las ideas de los guerrilleros trasladando sus esquemas mentales y sus limitaciones personales a hechos que no les tocó vivir.
La tercera fuente para el conocimiento de la guerrilla en México, lógicamente debería ser la de los mismos actores, o personas que estuvieron vinculadas a estos hechos y situaciones. Esta es la fuente que hasta el momento no está presente en la mayoría de los estudios que se han publicado al respecto. Los protagonistas de la lucha armada que han sido citados, lo son cuando merced a diversas circunstancias o intereses, se han pasado a las filas del gobierno o de los partidos políticos detractores de la lucha armada, y se convierten en prestigiados ex guerrilleros, no antes.
Todo esto ha dificultado un análisis serio, riguroso, de la llamada guerrilla en México. No obstante, existen análisis elaborados por ex militantes que no han tenido la difusión que merecen. Y no se trata de apologías de la lucha armada. Si hay alguna persona que esté interesada en conocer autocríticamente sus propios errores, sin ningún embellecimiento, los de la organización y los de la corriente histórica de la que formo parte, de una manera objetiva, son los llamados ex guerrilleros. Pocos o muchos, son nuestros mejores camaradas y amigos, nuestros esposos o esposas, nuestros familiares, los que cayeron en esta lucha y es un imperativo básico saber cuales fueron nuestros logros y cuales nuestros errores.
Pero los testimonios personales de los actores de la llamada guerrilla, en si mismos, no son suficientes. Es necesario un análisis de la situación histórica en la que se dieron y de las condiciones materiales que imperaban en su época, visto esto como un proceso de la evolución histórica del país y del mundo. Pretender entender el fenómeno a partir de los recuerdos del segmento de los guerrilleros que no fueron asesinados o desaparecidos, que quieren hablar, que no confunden sus deseos con la realidad, es tanto como, volviendo al ejemplo anterior, pretender entender toda la historia de Afganistán a partir de una entrevista con sobrevivientes talibán.
Por eso, esta tercera fuente debe ser consultada para conocer las posiciones políticas expresadas según los actores mismos en lo individual, pero sobre todo como colectivo histórico, esto es los documentos que constituyen el acerbo de producción teórica y política de las distintas organizaciones de la llamada guerrilla en México. ¿Cuántos intelectuales se han reído de las tesis de la llamada guerrilla, sin haber conocido nunca de primera mano, en que consistían estas tesis, de donde y porque venían y como se argumentaban?
Proponemos, haciendo un paréntesis en la exposición, al Colegio de Michoacán, o las instituciones académicas que acepten el reto, que de manera conjunta, bilateral, academia-ex guerrilleros, convoquemos a la sociedad para el establecimiento de un acerbo histórico documental de la llamada guerrilla en México, antes de que los tiempos biológicos y físicos saboteen, dificulten o demeriten la calidad y cantidad de este acerbo, mientras más pronto, mejor.
3.- ¿Es guerrilla un término preciso?
Mi tercer comentario preliminar es que quisiera afirmar que el término con el que se convoca a este Foro no es del todo preciso, la guerrilla en México forma parte de un proceso mayor que podría catalogarse como movimiento revolucionario armado. La guerrilla en si, es una de las expresiones que puede adquirir en un determinado momento un enfrentamiento militar. En términos militares, la guerrilla podría ser una fase de desarrollo, una parte de los esfuerzos bélicos y los miembros u organismos de una entidad mayor. Por otro lado, las acciones propiamente guerrilleras constituyeron solo una parte de las actividades, esfuerzos o metas de las organizaciones de civiles armados que se formaron en México a partir de la década de los 60´s, aunque es cierto que estas fueron las que más se publicitaron por los medios de comunicación y más impactaron a la clase política. Por si fuera poco, si bien el movimiento armado revolucionario en México abarcó durante un periodo prácticamente todo el país tanto en el ámbito rural como en el urbano, las actividades propiamente guerrilleras se realizaron con más fuerza en la primera fase y principalmente en el ámbito rural en regiones específicas.
Sin embargo, la falta de análisis sobre la llamada guerrilla en México ha traído como consecuencia que de manera general, o en términos populares se identifique el término guerrilla, con el fenómeno de movimiento de rebelión, llevado a cabo por organizaciones de civiles armados, que plantea un cambio en la situación del país y en la estructura de gobierno o de la sociedad, que se orientaba hacia la participación popular, una mayor expresión democrática o la construcción del socialismo, y que coincidía en que una de sus motivaciones primarias era la lucha contra el autoritarismos en el país.
Esta sinécdoque (guerrilla por movimiento armado rebelde o revolucionario) que ha adquirido ya carta de naturalización en México merced a su uso por prácticamente todos los actores, no puede o debe ser obstáculo para poder avanzar en el análisis conjunto del fenómeno al que es evidente que nos estamos refiriendo ya que incluso, el término movimiento armado revolucionario que antes proponíamos, a partir de la auto-definición del Ejercito Zapatista como un ejército rebelde, no revolucionario, ha dejado de ser suficiente para explicar todos los aspectos del fenómeno.
No es nuestra intención ocupar parte del valioso tiempo de este evento en definir el nombre exacto de un fenómeno que además es cambiante y nos obliga constantemente a nuevas definiciones, por lo que hecha esta aclaración de nuestra postura, identificaremos el termino guerrilla, en el sentido más amplio del fenómeno que entendemos se quiere analizar en este Foro.
Cuando yo digo que no se ha demostrado la derrota de la guerrilla en México, no estoy poniendo como pre condición para intervenir el que los demás acepten que la guerrilla es o fue victoriosa. Esto no se acaba hasta que se acaba. Si fue derrotada o no la guerrilla en México podría ser, o no, una de las conclusiones de este evento, pero no un postulado que todos debemos aceptar a priori de los demás postulantes. Cuando yo digo que las fuentes consultadas para la mayor parte de los análisis que se han publicado en el país son sesgadas, no lo digo para desecharlas de antemano, sino para dejar sentado lo que ya antes ha sido una sana condición para el análisis político "todo lo que existe debe probar antes su derecho a la existencia". Cuando yo digo que el término guerrilla no es del todo exacto no quiero decir que los demás participantes tengan que coincidir conmigo en la propuesta de un enunciado más abarcador, sino que es necesario avanzar en el tema y establecer de manera conjunta una denominación del fenómeno. Dicho lo anterior, paso a abordar el tema central de mi ponencia.
El papel de la guerrilla en México, último tercio del siglo XX
¿Cómo se pasa en México de un escenario en donde el autoritarismo es el componente determinante de la vida política, a un escenario en el que, no obstante la subsistencia de una igual o mayor injusticia social y económica, existe la posibilidad de expresar el descontento de la sociedad sin que esto necesariamente implique una represión sangrienta? ¿cuáles son los factores que intervienen para que esto suceda y de estos cuales son los determinantes? ¿La llamada guerrilla en México ha tenido que ver con este cambio entre la situación que se observa en el que podríamos llamar escenario original previo a la aparición del movimiento armado y la situación en el escenario que hoy observamos?
El escenario original y el escenario derivado
Sin pretender equiparar elecciones con democracia, ni partidocracia con libertad, es un hecho que en México no existían las elecciones libres como forma de constitución de los poderes de la nación. Los partidos políticos en general estaban prohibidos, salvo los que representaban explícitamente los intereses de la casta militar burguesa que se hizo del poder mediante la violencia al término de la revolución de 1910 (PRI), o los intereses de la burguesía autóctona que iniciaba una discreta disputa por la maquinaria del Estado (PAN), y si bien existían otros partidos que después fueron acertadamente denominados paraestatales y que en su tiempo simplemente fueron denominados paleros por la mayor parte de la población (PPS y PARM), nadie en su sano juicio podría afirmar que en ese periodo había elecciones libres.
Las garantías constitucionales estaban en los hechos conculcadas todas, no había libertad de imprenta, no había libertad de expresión, de asociación, de petición, de tránsito, por supuesto que se podían imprimir libros, volantes, periódicos, si y sólo si, no eran críticos al aparato gobernante y a sus acciones. Expresar un punto de vista distinto, organizarse independientemente del Estado y sus expresiones corporativas en el sector obrero y campesino regularmente costaba la vida. Existía el Partido Comunista, ciertamente, pero una breve lectura del libro de Carlos Montemayor "Los Archivos Secretos" nos permite ver el grado de infiltración y control oficial al que era sujeto.
La diferencia entre México y las dictaduras latinoamericanas, radicaba esencialmente en que el golpe de Estado en México se había dado desde 1914, 50 años antes, a partir del cual una facción militar suprimió la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes y, en las dictaduras latinoamericanas el golpe de estado había sido más reciente, motivo por el cual la fase de choque violento, de sangre derramada en las calles, también ya había disminuido ante la derrota militar lejana de los opositores políticos.
Pero la dictablanda de México, la dictadura perfecta, no era cualitativamente menos sangrienta que la dictadura de los países bananeros de América Latina, y esta característica se fue incrementando a partir del nuevo ascenso en la participación de la ciudadanía en la reivindicación de sus derechos civiles, sociales y económicos en la década de los 50´s. De este periodo datan las severas represiones a los movimientos ferrocarrillero, minero, campesino, médico, magisterial, y una serie de represiones que no han sido registradas por la historia debido a la brutalidad silenciosa a la que fueron sometidas por las fuerzas gubernamentales que en cada momento que les impidió dejar una huella, como no fuera de sangre en las prisiones, en los campos o en las calles.
¿Qué tiene que ver ese escenario con el que hoy observamos en el que la crítica al presidente de la República (Vicente Fox Quezada) se ha convertido en la principal diversión de chiquillos y chiquillas, de periódicos y estaciones de radio, de analistas políticos y hasta de algunos escritores y académicos? ¿Se podría alguien imaginar una marcha de campesinos de San Salvador Atenco entrando al Zócalo de la ciudad de México con sus machetes en la mano en la época de Díaz Ordaz? ¿cuál pudiera ser la orden de el chacal de Tlatelolco a las fuerzas de seguridad del Estado? ¿"Mátenlos en caliente" les parece una orden imposible en ese escenario hipotético? ¿Es posible imaginar a un concierto de periodistas hablando con toda campechanería a ocho columnas de las babosadas de Gustavo Díaz Ordaz? ¿Se puede imaginar en ese escenario la suerte de un ciudadano común y corriente que acusara a un policía de prepotencia y autoritarismo, de robo o de otra arbitrariedad? ¿Se podía uno imaginar que los ladrones y saqueadores de las arcas públicas que ocupaban los puestos de gobernador de los distintos estados llegarían algún día a terminar con sus huesos en las cárceles por sus crímenes? ¿Se podía creer que al Zocalo llegaran los representantes de una organización armada, rebelde a plena luz del día, y salieran vivos para contarlo?
Evidentemente algunas cosas han cambiado en este país ¿a quién o a qué se le debe este cambio entre la situación original y la derivada? ¿A la determinación del chico totalmente palacio que nos habla de reelección desde la Secretaria de Gobernación? ¿A las estrategias publicitarias del ex empleado de la Coca Cola que gerentea el país desde los Pinos? ¿A la determinación modernizadora de la mancuerna Salinas-Zedillo que lograron que los mexicanos ocuparan los primeros lugares en las listas de los hombres más ricos del mundo, (aunque claro que no todos, pero si unos 3 o 4), a cambio de lo cual el numero de mexicanos en situación de miseria extrema se incremento en solo unas cuantas decenas de millones de personas? ¿Una noche de verano Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría o José López Portillo tuvieron un sueño y se levantaron cantando la canción de "Me estoy portando mal" y rectificaron su política genocida? ¿O le debemos este cambio al "colmillo" político de Rafael Aguilar Talamantes, a los discursos de Pablo Gómez, al maquiavelismo de Porfirio Muñoz Ledo, en el parlamento, a las fusiones y escisiones de los partidos de oposición y a sus notables éxitos en la obtención de puestos casi permanentes en las cámaras de diputados y senadores?
Para plantearlo en términos telenovelescos o de talk show contemporaneo, ¿cómo pasa una mujer que es sujeta de la violencia intrafamiliar, de la violación constante y permanente de sus derechos, de la humillación cotidina, a ser simplemente mujer? ¿Creyendo en la apertura democrática, en la renovación moral, en las promesas de bienestar, en las palabras de arrepentimiento y de reforma que su marido le prodiga después de cada golpiza? No, el factor intermedio entre los dos escenarios, pasa necesariamente por la rebelión.
Así en México, no se explica el escenario en el que estamos viviendo, como evolución del escenario original, sin el factor rebelión.
Ciertamente el movimiento armado rebelde o revolucionario constituye sólo una parte de esta rebelión, pero no la abarca toda, junto con esto hay que reconocer la rebelión que a nivel amplio, se dio en fábricas y campos en contra de la opresión, así como la actividad de otras organizaciones, en su momento clandestinas, que empujaron y empujan por el cambio, sin necesariamente plantearse la lucha armada como una tarea inmediata.
La lucha que desde diversos sectores se ha dado en contra del autoritarismo y que la podemos encontrar en periodistas, investigadores, activistas de los derechos humanos, sacerdotes y excepcionalmente algunos funcionarios del mismo Estado, ha sido parte de esta rebelión que ha hecho posible el escenario derivado en el que ahora estamos insertos. Manuel Buendía, Norma Corona, Digna Ochoa, Abraham Polo Uscanga, y cientos o tal vez miles de obreros, campesinos, estudiantes, profesionistas y hasta un sacerdote, de los cuales no siempre se registró su nombre, aún cuando nunca se plantearon el derrocamiento del Estado por medio de la lucha armada, pagaron el mismo precio que los militantes de las organizaciones guerrilleras, porque finalmente fueron parte de esta rebelión que la sociedad inició por distintos rumbos y de distintas maneras en contra del autoritarismo gubernamental y que finalmente, aún cuando sea en grado mínimo nos ha traído un cambio en la situación, un cambio favorable para cualquier proyecto legítimo de vida o sociedad que deba, pueda o quiera emprenderse.
Reforma o Revolución
El escenario objetivo
Ciertamente los ciudadanos que tomaron las armas no lo hicieron con el objetivo de que un gerente de la Coca Cola ejerciera su derecho a ser presidente de la República, ni para que el dedo que pone y quita gobernantes fuera el de Ascarraga y Salinas Pliego en lugar del dedo del presidente en turno, ni para que televisión Azteca y Televisa tuvieran la libertad absoluta de sacar de la cárcel a delincuentes mediante la presión infame contra un procurador. Seguramente el afirmar que los combatientes de las distintas organizaciones armadas luchaban por el escenario que hoy tenemos, ofende la memoria de los caídos.
Si bien el actual escenario es distinto al de los años 50´s y 60´s y 70´s, no es el que se plantearon las distintas organizaciones en sus programas o idearios políticos.
Sin embargo, cuando los hoy viejos políticos se burlan y afirman con un dejo de soberbia que las organizaciones armadas no cumplieron con sus objetivos políticos, en realidad se están burlando de su propia ignorancia. Así como Fox no ha cumplido sus promesas de campaña en casi dos años de gobierno, los famosos planes sexenales de los presidentes anteriores, las promesas de renovación moral, de apertura democrática, de bienestar para la familia, se convirtieron en lo contrario. El PRI no cumplió con su ideario político en más de 70 años de dominación absoluta. ¿Qué programa político, de qué partido, si se ha llevado cumplido en México como lo pretenden esos políticos?
Además de los guerrilleros, otros personajes se han planteado cambiar el país. Salinas de Gortari se planteó convertirnos en un país del primer mundo, y ya casi lo somos, pero no como pertenencia a... sino como propiedad de..., Zedillo, que si sabía como hacerlo, convirtió su programa de bienestar para la familia en la ruina de millones de familias. El simplismo changarrero de Fox, todavía no se sabe cuantos changarros llevará a la quiebra, aunque se sabe de antemano, que no han podido ver su ganancia ninguno de los creados. Así que el reclamo de que las organizaciones armadas no cumplieron con los programas que plantearon a la sociedad, en el mejor de los casos es ocioso y poco perspicaz.
Pero por otro lado, hubo tantos programas políticos como organizaciones armadas, ¿cuál es el programa político que debería servir de base para una evaluación? ¿Cuándo se ha evaluado como tal?
Por eso es necesario analizar los distintos objetivos de las distintas organizaciones a profundidad. Al hacerlo nos encontraremos con la existencia de un objetivo común a todas las organizaciones armadas de la época. No obstante las profundas diferencias teóricas, ideológicas o programáticas, que llevaron en algunos casos a la ruptura, todas las organizaciones habían determinado su propia constitución, como tal, organización armada, para dar la lucha contra el autoritarismo gubernamental. Este y no otro es su programa comun, o dicho de otra forma el común denominador de sus programas.
No hubo un conjunto de troskos, maos, procubanos, prosovieticos, prochinos, proalbanos, demócratas, comunistas, marxistas, leninistas, revolucionarios democráticos, revolucionarios nacionalistas, socialistas, campesinistas, obreristas, etc, etc, que un día, como de cuento, decidieron iniciar la lucha armada, sino un conjunto de jóvenes, la mayoría de estos aún sin estas filiaciones políticas u otras, que se dieron cuenta que el país no podía seguir con este autoritarismo asesino que lastimaba a la sociedad y decidieron actuar en consecuencia planteándose como objetivo la derrota de ese autoritarismo y concluyeron que la lucha armada contra el régimen era la única salida factible.
Cuando relacionamos el discurso político con los hombres de carne y hueso que lo confeccionaron nos damos cuenta que la diferenciación o especificidad de los programas no niegan, sino que presuponen el objetivo primero de luchar contra la represión del Estado. Como respuesta a la situación que se vivía, los individuos decidieron lanzarse a la lucha para acabar con el régimen que prevalecía, lo cual consituyó el objetivo primigenio de los combatientes clandestinos.
Sin embargo, en los parámetros éticos de su época la pregunta obligada y responsable fue ¿bueno, quitamos esto y luego qué?
Las respuestas a esta segunda pregunta constituye el segundo componente de los objetivos o programa de toda organización armada, y son tantas, como organizaciones armadas hubo, se plantea desde "un gobierno democrático", "un gobierno obrero", "un gobierno anti-imperialista" "un gobierno popular" "un gobierno socialista", hasta la "construcción del socialismo" y la "sociedad sin clases".
No podía ser de otra manera, nacidos en distintas regiones geográficas del país, los combatientes revolucionarios tenían una distinta lectura del país que estaban viendo; provenientes de distintos estratos socioeconómicos, o clases sociales, tenían necesariamente distintas aspiraciones; formados unos en el liberalismo de las clases medias y otros en ámbitos tradicionalistas, unos urbanos, otros de regiones serranas, con distintas lecturas o filiaciones políticas y filosóficas, con distintos enfoques con respecto al genero, al ser indígena, a la historia natural, los combatientes dieron carne y sustento a las distintas expresiones programaticas de los grupos armados de la época y es una maravilla, que originalmente solo haya habido 20 o 30 programas distintos, dado la cantidad inmensa de combinaciones de los factores que pueden intervenir para determinar un programa político.
Porque ciertamente algunos combatientes revolucionarios venían del campo, pero no es lo mismo la mixteca que las plantaciones capitalistas de Culiacán, no es lo mismo ser él hijo del único profesionista del pueblo, que ser hijo de peón, no es lo mismo ser de origen indígena que de origen mestizo, y no era lo mismo, al menos en ese tiempo el ser indígena en Chiapas, que ser indígena en Sonora. Otros combatientes provenían de la ciudad, pero igualmente las variables que determinan el papel de los individuos en la producción y la distribución de la ganancia, los determinantes culturales, la ideología en la que estos fueron formados genera un número grande de combinaciones. Por eso es más sorprendente aún, que con los esfuerzos concientes de las primeras generaciones de revolucionarios, en cosa de 2 años se haya logrado avanzar en un proceso de consenso programático, de tal manera que para fines del 73 ya había ya había en términos generales 4 posiciones que englobaban o consolidaban las propuestas de 20 o 30 organizaciones, resumidas en los programas de la Liga Comunista 23 de Septiembre, Partido de los Pobres, MAR, y Unión del Pueblo, situación que prevaleció durante algún tiempo hasta la fusión del Partido de los Pobres con el Procup a finales de los 80´s, la sorpresiva aparición en 1994 del EZLN y de los grupos armados de fin de siglo, ERPI, FARP, etc.
Es cierto que ninguno de los idearios políticos o programas de los grupos armados específicos se ha cumplido, pero es evidente también que el objetivos que constituyó el común denominador de las organizaciones armadas, y también de todos los individuos que la conformaron, básicamente se ha cumplido con la derrota del autoritarismo político que era el factor determinante de la formación social mexicana.
Y esto no fue una victoria y sin embargo es una victoria, al asesinar a los revolucionarios la burguesía tuvo que convertirse, contra su voluntad y aún contra de lo poco que lograba entender, en la albacea testamentaria de al menos este objetivo primero.
De esta manera no resulta acertado hablar --en general-- de derrota política de la guerrilla en México, ya que si bien como organizaciones, ningún programa se cumplió, como motivación original de miles de combatientes se logró un cambio en la derrota del autoritarismo.
¿Y la reforma política? ¿Y Reyes Heroles? Durante décadas Federico Reyes Heroles estuvo ahí, sin que sus brillantes tesis políticas se convirtieran en Reforma Política. La reforma Política se dio motivada por la lucha armada desatada en el país, ya sea como alternativa de distensión o reconciliación nacional, como la interpretan unos, o como estrategia de contra insurgencia y un elemento más de la guerra sucia como la interpretan otros. Pero cualquiera que sea la interpretación que se le quiera dar, no se puede negar que el factor sine cuan non de la reforma política es la lucha armada. Ni los discursos de Reyes Heroles, ni uno o más decretos presidenciales fueron los factores determinantes del cambio de escenario.
Podemos concluir que no obstante los factores obstaculizadores a los que tuvieron que enfrentarse las organizaciones armadas y los combatientes clandestinos, lograron contribuir a la construcción del escenario que hoy encontramos y el cual no es antagónico al escenario que se plantearon, sino intermedio, y tampoco es antagónico al escenario al que podía aspirar la sociedad durante la época del escenario original, por tal motivo podemos decir que la gesta que realizaron no fue inútil y dado que han contribuido a lograr una de las aspiraciones que en términos generales la sociedad comparte: avanzar en la derrota del autoritarismo y la impunidad y que al hacerlo no escatimaron su propia vida para lograrlo, deben ser considerados por la sociedad en la misma categoría de otros hombres y mujeres que en su momento han contribuido a tener un México mejor, esto es, héroes.
David Cilia Olmos, 22 de febrero 2002
Ponencia escrita para el Foro "La Guerrilla y sus regiones en México" organizado por el Colegio de Michoacán.
Continúa con el tema:
En qué sentido se puede hablar de la derrota de la guerrilla en México.
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