Presentación
El complicado momento por el que atraviesa el país al entrar los partidos políticos a la vorágine por las elecciones de julio del 2006, nos lleva a hacer una reflexión sobre los escenarios que se avecinan y que habrá de sortear el pueblo de México.
Sería bueno que los dueños de los medios de comunicación, los dueños del dinero y el alto clero, es decir, los actuales dueños del gobierno, permitieran a la población elegir libremente a quien ocupará el cargo de presidente de la república a partir del 2006, sin embargo es previsible que esto no será así, ya que como hemos visto desde hace más de un año, la llamada "clase política", y la clase burguesa están tratando por todos los medios de impedir que la voluntad del pueblo de México se exprese con libertad.
Aún cuando los enemigos del pueblo de México no han terminado de ponerse de acuerdo en el partido (PRI o PAN) o el candidato que los representará, Roberto Madrazo o Calderón, si están perfectamente unificados en el odio y linchamiento contra el candidato por el cual una parte grande del pueblo mexicano ha mostrado sus preferencias.
Lamentablemente a este linchamiento se ha unido el Subcomandante Insurgente Marcos, quien ha declarado también la guerra total en contra de Andrés Manuel López Obrador y ha iniciado ya una otra campaña tendiente a restarle votos a este candidato.
¿Por qué el Subcomandante insurgente Marcos está actuando así?, es una pregunta que mucha gente se hace y que espera una respuesta clara. Sin embargo, esta respuesta no se ha dado y difícilmente se dará debido, a que quienes pueden darla o bien están definitivamente a favor de Marcos, o bien tajantemente a favor de Andrés Manuel López Obrador, lo que hace de toda posible respuesta, una nueva batalla verbal. Ante esa terrible confusión me voy a permitir expresar mis puntos de vista al respecto de esa nueva guerra mediática del comandante Marcos; total, creo que difícilmente mi opinión podría complicar las cosas más de lo que ya lo están.
Las consecuencias reales del otro Marcos
Creo que el asunto es grave, si no lo creyera así, difícilmente estaría yo perdiendo mi tiempo intentando meterme al berenjenal de las mentadas de madre de la política nacional, y difícilmente estarían ustedes leyendo mis pendejadas.
¿Porque es grave el asunto? Pienso que como país, como pueblo, nos estamos acercando mucho a una confrontación fuerte, entre los que nada tienen y los que tienen todo el poder y la riqueza.
Las posiciones en torno a la candidatura de López Obrador están muy encontradas. Ya Martha Salvatrucha Asegún dijo que hay que impedir por todos los medios el arribo de López Obrador a la presidencia de la república, pero ya también más de un millón de personas, durante la marcha contra el desafuero del año pasado dejaron claro que no permitirían ninguna fregadera que les impidiera elegir a su próximo presidente. Así quedan 3 escenarios posibles:
1.- Las elecciones las gana López Obrador y la clase gobernante se lo reconoce.
2.- Las elecciones las gana López Obrador y la clase gobernante no se lo reconoce.
3.- Las elecciones no las gana López Obrador.
En el primer caso, la clase gobernante o se queda bien portadita, o bien, ya desde ahorita se está preparando para hacerla cansada y llegar incluso a un golpe de estado luego de sabotear la economía y crear un caos como en Chile con Salvador Allende, o como en el caso de Hugo Chávez en Venezuela, Jacobo Árbens en Guatemala, etc., etc.
En el caso que López Obrador gane la presidencia, pero no se lo reconozcan, el Peje tendrá dos opciones: encabezar una lucha por el respeto a la voluntad popular, o, como ya antes lo hizo Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, hacerse como que la virgen le habla y luego reunirse en lo oscurito con los dueños del poder. Si López Obrador encabeza una lucha popular en contra del fraude electoral, es muy probable que el PAN en alianza con el PRI, desaten a sus perros de la AFI, PGR, PFP, Ejército Mexicano y las policías locales que se presten a ello, para reprimir las manifestaciones, con lo que nos metemos poco a poco o de sopetón al callejón de los madrazos. Si se hace como que la virgen le habla, todo volverá poco a poco a "la calma".
En el tercer escenario, López Obrador no gana, aunque por unas cuantas semanas haya fuertes pronunciamientos, discursos o manifestaciones de políticos perredistas, estos terminaran "defendiendo" a López Obrador tal y como defendieron el triunfo de Yeikol Polensky en las elecciones en el Estado de México del año pasado, es decir, harán nada.
¿Por que creo yo que nos acercamos a escenarios graves? Porque si López Obrador fuera un político más, no habría mayor problema, la burguesía le daría chance de que hiciera su luchita y ya. Si pierde ya habrá servido para darle sabor al caldo electoral, y si gana, pues como en todos los casos conocidos, llegarían con él a un acuerdo.
Pero siento que precisamente la predilección de mucha gente del pueblo mexicano por Andrés Manuel López Obrador es producto de que ha identificado una característica que creo que la burguesía también ha percibido en él, López Obrador no está muy hecho que digamos para negociar.
De ahí ese odio que los dueños del poder, del dinero y de los medios de comunicación --bueno todos son una y la misma fregadera-- en contra de López Obrador, no es por que crean que es populista, socialista, izquierdista, Hugo Chavista o cualquier otra cosa terminada en ista, sino simple y llanamente porque --a diferencia de sus congéneres del PRD-- no saben a ciencia cierta si va a tranzar con ellos o no.
A decir verdad, yo tampoco se a ciencia cierta si López Obrador va a tranzar. Pero eso no habla mal de él, sino bien. De los demás políticos que se dicen de "izquierda", incluso de algunos de los que se dicen de "la verdadera izquierda", tengo la certeza y podría meter mi mano al fuego de que SI van a tranzar.
No descarto que llegado el momento López Obrador se encuentre en una situación de no hacer lo que hoy promete, e incluso de hacer lo contrario. Digo, si hasta John Lenin tuvo que dar su brazo a torcer en la cantina Brest Litov. Pero eso, siendo honestos, todavía está en veremos.
Si resultara cierta la hipótesis de que es posible que las cosas en México se calienten (e incluso haya madrazos), la posición del subcomandante Marcos de identificar a AMLO como su enemigo principal, viene a contribuir a la confusión del pueblo en un momento en que este debería tener mucha inteligencia y claridad.
Pero aun cuando este peligro, en realidad solo fuera un producto de mis traumas o de mis chaquetas mentales, aun queda una grave dificultad.
En México, y a la mejor en el resto de los países, los votos depositados en cada elección pueden ser clasificados en 2 tipos: El voto duro, es decir el voto de la gente beneficiada, comprometida o militante de los distintos partidos, y el voto ciudadano, que a diferencia del anterior, es el voto que las personas en lo particular adoptan, a veces en el último momento, en función de sus simpatías o identificaciones, con los distintos candidatos, partidos, slogans o programas.
En México, el partido con mayor reserva de voto duro, es evidentemente el PRI. Siendo México un país que ocupa uno de los lugares más destacados en corrupción y siendo la base del sistema político, el sistema de mutuas complicidades, hay una gran cantidad de gente, que independientemente del programa o candidatos, ha estado durante más de 70 años a favor de PRI, sobre todo porque gracias a las corruptelas de este partido ellos han logrado tener algún beneficio, por marginal que pudiera ser.
El segundo lugar en voto duro, corresponde al PAN, sobre todo a partir del triunfo de Vicente Fox. Población de clase media de ciudades medianas y grandes, pequeños empresarios analfabetas políticos, pero con una visión muy realista, se han venido identificando con el PAN, a pesar de los desfiguros de Fox, se aferran a la camiseta desgastada del "ya ganamos" y ello interpretan las críticas a Fox como un ataque de los corruptos políticos del PRI y del PRD.
En último lugar de voto duro se encuentra el PRD, con algunas organizaciones de solicitantes de vivienda, algunas organizaciones corporativas de vendedores ambulantes o taxistas que emigraron del PRI al PRD, y alguna gente que militó en los diversos movimientos sociales y adquirió una conciencia social o una militancia.
Por el contrario, el voto ciudadano tiene una lógica diferente y desde 1988 ha venido tomando una fuerza definitoria de los procesos electorales. En este año, en un fenómeno de psicología de masas llamado fenómeno cardenista, incubó el triunfo electoral de Cuauhtémoc Cárdenas.
Sin embargo, en 1994 el voto ciudadano tomó diversos caminos, una parte se expresó en abstención debido a la situación tan tensa que se vivía. Otra parte, se expresó como rechazo a las elecciones en apoyo y solidaridad a la política planteada ese año por el EZLN. Otra parte ese voto ciudadano se expresó a favor de la segunda candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas. Y, la última parte del voto ciudadano se expresó a favor del PRI, como una forma de solidaridad o lástima por el asesinato de Luís Donaldo Colosio. La división de este voto ciudadano en varias vertientes fue lo que permitió el triunfo del voto duro, clientelar o corporativo del PRI, y entonces llegó Zedillo.
En el año 2000 fue el voto ciudadano, prácticamente unificado el que llevó a la silla presidencial a Vicente Fox. No fue de ninguna manera el voto duro de los panistas, ni el voto útil de algunos políticos del PRD y otros tugurios "de izquierda", sino el voto popular de la gente que identificándose con la franqueza de Vicente Fox y su proclama de sacar a PRI de Los Pinos, el que definió la derrota del PRI, quien con todo y su voto duro, su aparato de acarreo, etc, no pudo retener el poder.
Desde el año 2002 y ya definitivamente en el 2003, la gente que tenía oídos para ver, se percató, luego de verificar numerosos estudios de opinión, que existía en la sociedad un nuevo fenómeno de psicología de masas a favor de López Obrador y la clase dominante se aterrorizó ante la posibilidad real de que López Obrador se convirtiera en Presidente de la República. Hasta antes del pronunciamiento de Marcos en contra de López Obrador, expresado en el documento "La imposible geometría del poder" esa posibilidad era incuestionable.
Con la otra campaña ordenada por Marcos esa posibilidad está en veremos, ya que aún cuando las preferencias en la percepción de la gente le han sido y siguen siendo favorables a AMLO, en realidad las elecciones en México se atienen a otros factores, como la estupidización que a partir del bombardeo en la televisión y el radio el PRI y el PAN establecen contra sectores importantes del pueblo, el peso del aparato de acarreo y dominación política corporativa a través de los sindicatos, y el peso del corporativismo ideológico de los empresarios sobre sus empleados y émulos.
Siendo estos los factores que determinan los resultados de una elección y siendo que todo el aparato de la burguesía estará a favor de cualquiera de los dos candidatos aprobados por esta clase, es decir, Calderón y Roberto Madrazo, muy probablemente los resultados estarán muy reñidos y la victoria o derrota podría estar definida por unos cuantos votos.
De tener éxito la otra campaña del Subcomandante Insurgente Marcos, seguramente restará unos cuantos (o muchos) votos ciudadanos a López Obrador, que en esa circunstancia automáticamente le darán el triunfo ya sea a Roberto Madrazo del PRI, o a Calderón del PAN.
Digo, y uno puede pensar que todos los políticos son iguales, o que López Obrador es en potencia un "neoliberal", pero, objetivamente, ¿por qué trabajar a favor del PRI o del PAN? Y más aún ¿Por qué de quién menos podría esperarlo el pueblo de México, es decir, del Subcomandante Marcos?
Los motivos de Marcos
Marcos acusa a AMLO de que
"Convirtió la movilización ciudadana contra el autoritarismo del desafuero en un acto de promoción personal y de destape electoral1"
Lo acusa también de haber logrado "imponer a todos la palabra de uno". Al hacerlo lo único que está repitiendo es el discurso de Televisa y Televisión Azteca, del panismo y de Fox, en el sentido de que los ciudadanos del Distrito Federal no somos más que un puñado de tontos fácilmente engatusables por cualquier demagogo.
El nuevo Marcos, empieza a parecerse mucho al resto de los políticos mexicanos, que por lo general no pueden entender la realidad y sólo la perciben a través de los filtros, o espejos humeantes de sus propias deformaciones protagónicas.
Marcos no reconoce que la muchedumbre que él identifica como imbéciles engatusables que apoyan a López Obrador, son en su mayoría los mismos que durante la primera semana de enero de 1994, en sentido contrario a los políticos e intelectuales de "izquierda" y de derecha, decidieron salir a la calle y exigir el fin de los bombardeos contra las comunidades ubicadas dentro del territorio zapatista, son los que escoltaron a la comandante Ramona, cuando esta vino en representación del EZLN a la ciudad de México, son los mismos que apoyaron a los 1111 emisarios zapatistas, los que participaron en las consultas convocada por el EZLN y los que acompañaron minuto a minuto y resguardaron físicamente la marcha del color de la tierra.
Marcos identifica la movilización popular contra el desafuero en los mismos términos políticos que lo hace Cuauhtémoc Cárdenas quien el día que se votó en la Cámara de Diputados el desafuero, se negó a asistir a la concentración popular en el Zócalo debido a que él no va a actos proselitistas de sus adversarios.
Para Cárdenas y para Marcos los millones de ciudadanos que se movilizaron no eran sino una borregada electoral al servicio de la competencia, de su competencia. Cárdenas, igual que Marcos, no reconoció, que los que estaban ahí exigiendo se respetara su determinación tomada en el 2000 de elegir a quien se les diera la gana como jefe de gobierno, eran los mismos que en 1988 se concentraron en el mismo lugar para defender su determinación de que Cárdenas fuera su presidente.
Según Marcos, esas masas supuestamente engatusables por cualquier demagogo, "no saben" que AMLO es, en realidad, un espejo de Carlos Salinas de Gortari, "más bien, la continuación de ese programa" "Esto se encuentra todavía oculto por la avasallante estupidez de la ultraderecha" y claro, en la lógica de Marcos, por la avasallante estupidez de los ciudadanos movilizados a favor de AMLO, ¡por supuesto!, "pero no tardará en hacerse evidente".
Gracias a la sensata "Geometría del Poder", el nuevo evangelio según Sub Marcos, ahora todo queda absolutamente claro. ¿No?
Los "engañados", la gente del pueblo que en su momento contribuyó a detener la masacre en Chiapas, la que luego de muchos ensayos y errores, quitaron del poder al PRI, no con ayuda de los políticos de "izquierda", sino a pesar de ellos, y junto con esta gente,"algun@s intelectuales, además de destacad@s luchador@s sociales", según Marcos no se han dado cuenta que en realidad "le proporcionan su cálido aliento al huevo de la serpiente que hoy anida en el gobierno de la ciudad de México".
Pero entonces llegó Fidel… perdón, quiero decir Marcos y como dice el Ocosingo News, "mando a callar a todos" y nos trajo "la claridad".
El fenómeno López Obrador
Marcos entiende, junto con Televisa, Televisión Azteca, Fox, y demás voceros del sistema mexicano, que el fenómeno de psicología de masas que pudimos ver durante más de un año y aún no termina, que podemos llamar "fenómeno López Obrador", es obra de López Obrador, y no la respuesta colectiva con la que una parte del pueblo mexicano ha venido irrumpiendo en la vida política nacional e imponiendo su sello.
El mito de que López Obrador es un mago hipnotizador, es el predilecto de los analistas de derecha e "izquierda", y lo repite sin cesar gente del nivel intelectual de Vicente Fox y Martita, pero parecía difícil que alguien del nivel de Marcos lo pudiera retomar.
El fenómeno López Obrador, no es sino la continuación por otros medios del fenómeno que se viene observando a partir de la represión al movimiento henriquista y en el que simultáneamente, de voz en voz, sin hacer caso a consignas de partido o político alguno, el pueblo mexicano expresó su descontento al sistema supuestamente "democrático" y particularmente al PRI-gobierno, realizando durante décadas una activa abstención electoral o invalidando las boletas emitidas.
Durante esos años el pueblo mexicano, o una parte de este, expresó su descontento por medio del movimiento obrero y campesino principalmente. Mientras en las elecciones, la gran inundación de propaganda a favor del partido oficial, contrastaba con el rechazo consciente de la gente a la farsa electoral. Partidos "socialistas" y "auténticamente revolucionarios" eran considerados por una gran parte del pueblo de México, como partidos paleros del gobierno, en una catalogación que incluía al Partido Acción Nacional.
En 1976, en pleno auge de la guerra sucia gubernamental, la evidencia de que el proceso electoral en México no era más que una farsa indigesta alcanzó tal magnitud, que en esta ocasión hasta el PAN se retiró del proceso, quedando como único candidato legal José López Portillo, contando en esta ocasión, en relevo del PAN, la candidatura oficiosa, que no oficial, de Valentín Campa.
El eslogan de "vota por Campa, aunque te hagan trampa" del viejo PCM no alcanzó a conmover ni a modificar la percepción profunda que la mayor parte de la sociedad tenía del régimen antidemocrático que se vivía y de la imposibilidad de cambio alguno por la vía electoral. El estado mexicano premió a los oportunistas de entonces con su registro electoral y con la incorporación posterior de otros partidos electoreros de "izquierda" como el PRT y el PMT, después de la reforma política.
Pero tampoco cambió esta percepción y la gente siguió dando la lucha en varios frentes, sin hacer gran caso a la farsa electoral, llegando a alcanzar altos niveles de organización importantes en 1987, con la formación del Frente Nacional por la Defensa del Salario y las convocatorias al primero y segundo paro nacional.
Pero en esta época el ascenso del movimiento coincidió también con fracturas en el seno de la clase dominante, los de abajo ya no querían, los de arriba ya no se ponían de acuerdo, y se da la escisión en el PRI encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas. Importantes sectores de la población pensaron que la fractura del partido en el poder era utilizable para enfrentar al mismo poder, y adoptaron la candidatura de Cárdenas, para agrandar esa fractura. No pensaban que Cárdenas era revolucionario, o que iba a acabar con el capitalismo, ellos mismos, los sectores de la población que lo adoptaron, no se estaban proponiendo hacer una revolución social o acabar con el "neoliberalismo", simplemente en sus circunstancias, veían la posibilidad de expresar su repudio al régimen dominante.
De ahí surge el que en su momento fue llamado fenómeno cardenista, que el mismo Cárdenas aún no termina de entender el pobre. Este fenómeno social impuso sistemas de comunicación popular, de voz en voz, y logró abarcar a la mayor parte de la población votante, esto es, del voto ciudadano, de tal manera, la consigna popular de "todos con Cárdenas" logró en algunas casillas 100% de votos a favor de este, depositados en la cuenta de cualquiera de los partidos que compraron esa franquicia electoral.
Este fenómeno no fue entendido por el Partido Acción Nacional a quién le pareció "sospechoso" que partidos que habían tenido menos de 1% de la votación y que estaban prácticamente muertos en el período anterior, como el PARM, el PPS y el FCRN, tuvieran a su favor millones de votos, e inventaron que esos votos se los había regalado el PRI, para sabotear a Clouthier, en ese entonces candidato del PAN.
Pese a su legendario colmillo oportunista, los "hábiles" políticos, de lo que hoy es el PRD se convencieron del fenómeno cardenista poco antes de las elecciones, al cuarto para las doce, y tuvieron que abandonar todo su esquema mental y Heberto Castillo declinó, más a güevo que convencido, al cinco para las doce a favor de Cuauhtémoc Cárdenas, mientras que lo no menos "inteligentes" y oportunistas de lo que entonces era el PRT, declinaron a las doce y cuarto, cuando los resultados electorales a favor de Cárdenas eran contundentes.
Otros sectores de la población, más escépticos al respecto de la existencia de democracia en México, se abstuvieron de votar, pero se incorporaron con tanta o más fuerza y entusiasmo al movimiento por el repudio al evidente fraude electoral orquestado por Miguel de la Madrid, operado en aquel entonces por el secuestrador, torturador e incinerador de cadáveres de desaparecidos Manuel Barlett Díaz.
Manuel Barlett Díaz había ordenado los asesinatos de Francisco Xavier Ovando y Román Gil Heraldes llevado a cabo 96 horas antes de las elecciones y la ya famosa "Caída del Sistema" del día 6 de julio del mismo año. Con esto y la posterior quema de boletas electorales ordenada por la ratota Diego Fernández de Cevallos y el asesinato de más de 500 militantes de base, campesinos y activistas del FDN-PRD, y la división del FDN a cargo de Rafael Aguilar Talamantes y su dedo chiquito Jesús Ortega, se consolidó el "triunfo" de Carlos Salinas de Gortari.
Así se inició un régimen nefasto de mutuas complicidades y encuentros secretos, entre Salinas y políticos profesionales de "de izquierda" que habían resultado beneficiarios del voto ciudadano al sumarse a tiempo a la franquicia cardenista y que se habían hecho de la vista gorda a tiempo, luego del fraude electoral.
El sector del pueblo en lucha contra el fraude electoral del 6 de julio de 1988, consciente de su triunfo y de su mayoría, dispuesto a movilizarse para hacer respetar su determinación, había depositado en Cárdenas más expectativas de las que este estaba dispuesto, posibilitado o interesado en llegar. Independientemente si los tuvo o no, en un amplio sector del pueblo se percibió una falta de tamaños en Cuauhtémoc Cárdenas para enfrentar la nueva situación.
Cárdenas, interpretando mal el fenómeno cardenista, calculó --no con el pecho-- que si en unos cuantos meses había logrado millones de votos, en las siguientes elecciones presidenciales, seis años después, arrasaría con todo. Así que prefirió desechar la lucha por el triunfo que tenía en la mano, en pos de un triunfo más contundente y menos peligroso para sus intereses personales o de clase, 6 años después.
Pero no era por su linda cara, ni por su pedigrí, que él había sido colocado en esa situación por el pueblo. Toda época social tiene los hombres que necesita y si no los tiene, los crea. La gente, el pueblo, tradicionalmente usada para los fines de los políticos de derecha e "izquierda", por primera vez en este período, había invertido los términos y había aprovechado una situación y las pugnas entre políticos priístas, para expresar contundentemente su desprecio al régimen nefasto que lo oprimía. El apoyo a Cárdenas era una expresión de su propio descontento, pero al encontrar una respuesta tan pusilánime, este entusiasmo disminuiría, en razón directa, al nuevo posicionamiento de los políticos "cardenistas" frente al partido en el poder.
En 1994, este sector del pueblo, el que creó el fenómeno cardenista y el sector del pueblo que sin haber votado por Cárdenas se unió a las movilizaciones contra el fraude y el despojo electoral, fueron los que salieron a las calles para detener, no la guerra en Chiapas, esta como se ve, aun no se detiene, sino para detener los bombardeos y ataques del Ejército en contra de los zapatistas. Mientras varios de los "intelectuales" y políticos del PRD, hablaban de que el del EZLN era un movimiento muy "sospechoso", y algunos llegaron a decir que el alzamiento era una "provocación", o que era prohijado, protegido, o al menos tolerado por el mismo Carlos Salinas de Gortari y sus servicios de inteligencia, la gente, así, en esos términos, el pueblo, salió a las calles y obligó al Estado, al menos a medirle el agua a los camotes. Los que alcanzaron a llegar a la zona del conflicto fueron bautizados con el nombre de "sociedad civil".
Vino el proceso electoral y se generó, dadas las nuevas circunstancias un nuevo fenómeno de masas que algún día será denominado el "fenómeno Colosio". Luis Donaldo Colosio, un tipo más gris que Santiago Creel, nomás para que vean, fue ungido por Carlos Salinas de Gortari como el nuevo presidente para el período 94-2000. El desprecio hacia su candidatura, tanto de la llamada "clase política", como de la mayor parte del pueblo de México, envuelto en las circunstancias esperanzadoras del alzamiento zapatista fue contundente. En los mítines de Colosio, ni los acarreados llegaban a tiempo y hasta la cara insípida de Cuauhtémoc Cárdenas los podría haber emocionado más. Los charros de la CTM y los líderes del sector popular del PRI, no dejaban constantemente de chamaquearlo, en el mejor de los casos, o simplemente ignorarlo. El aún más solitario Colosio fue muerto en Lomas Taurinas, en Tijuana. A partir de ahí, se puede decir que como dice la canción "El Papalote", el día más importante de su existencia fue el de su muerte. No terminaba de dar su último latido cuando la mayor parte del pueblo de México ya había adoptado su cadáver, para expresar de nueva cuenta su desprecio al régimen y particularmente su desprecio a Carlos Salinas de Gortari.
Resulta que a partir de ahí, una vez bien muerto, el bueno de Colosio era en realidad prácticamente el redentor del pueblo mexicano y que por tal motivo había sido mandado a asesinar por los hombres del poder. Este fenómeno de psicología de masas, aunado al desencanto de los que vivieron el fenómeno cardenista y experimentaron la respuesta timorata de Cárdenas, aunado también a la posición –correcta desde mi punto de vista—expresada por el EZLN en torno a las elecciones del 94, y aunado también a que en el primer debate entre candidatos presidenciales realizado en México, la Coyota, o más bien, la Ratota Diego Fernández de Cevallos le puso una revolcada a Cuauhtémoc Cárdenas, provocó que una gran parte de los votos por Cárdenas en el 88 se convirtieran en abstenciones en el 94, una parte minoritaria se convirtieran en votos a favor de la segunda candidatura de Cárdenas y otros se fueran en apoyo a la posibilidad de un PRI distinto representado por la imagen martirizada de Luis Donaldo Colosio, votos que se sumarían al voto duro o corporativo del PRI, dando como resultado el "triunfo" de Ernesto Zedillo y muchas abstenciones.
Así llegamos, luego del sexenio de Zedillo, al año 2000, en que por un lado compite, una "mariquita" (Labastida dice) por el PRI y como candidato de refacción de la burguesía un troglodita que dice va a sacar a los rateros de los Pinos, mientras Cuauhtémoc, en su tercera candidatura, no sale de su discurso soso.
A falta de tortillas, PAN. Se presenta la candidatura de Vicente Fox, que no fue planeada, sino impuesta por este y sus "Amigos" a su partido, que logró impactar con su discurso beligerante contra el PRI en sectores medios de la población que antes no participaban en política de manera militante, pero una vez implantado ahí, se percibió por otros sectores más "populares", la posibilidad objetiva de, mediante esa nueva candidatura, expresar el repudio al régimen. Este fenómeno fue reconocido como el fenómeno Fox y es de todos sabido que mediante el apoyo a esta candidatura, un importante sector del pueblo de México, no organizado en partidos, logró sacar al PRI del poder luego de más de 70 años de dominación.
Cuando algunos políticos de "izquierda" alcanzaron a distinguir el fenómeno de psicología de masas conocido como el fenómeno Fox, ni tardos ni perezosos decidieron cambiarse de partido o militando en el mismo partido decidieron cambiar de candidato y surgió el concepto de "voto útil", mediante el cual algunos políticos cambiaron su bandera a tiempo justo de ser reconocidos en la nueva nomina gubernamental.
No es lo mismo ese voto "útil" de los políticos, que la determinación de sectores importantes del pueblo de votar por Fox, en el primer caso, en el de los políticos, generalmente el "voto útil" servía al "intelectual" o político de "izquierda" para vender caro su amor, o al menos para ver que le tocaba. En el caso del pueblo el único objetivo a alcanzar, y que se logró, le pese a quien le pese, era quitar al PRI-gobierno del poder.
En ese marco, a mediados del 2001 surge el nuevo y temprano fenómenos de masas a punto de ser reconocido hace unos meses como fenómeno López Obrador, el mito de que este fenómeno fue maquiavélicamente preparado por un político súper habilidoso, es una avasallante idiotez que pocos deberían compartir con Televisa. Este fenómeno social se fue gestando a partir del 2000 sin que ningún político o dueño de medio de comunicación lo percibiera a plenitud, poco a poco en las encuestas cotidianas --el nuevo "dedo" descubierto por Marcos-- se fueron diferenciando las cifras de aceptación entre AMLO y Fox, mientras las simpatías de uno crecían las del otro iban a la baja, AMLO crecía en simpatías de los encuestados en razón directa del desprecio y ataque que le hacían los medios capitalistas de comunicación, sin que los dueños de estos medios pudieran identificar a tiempo esta relación.
No fue AMLO, no fue el PRD el que ordenó o pagó estas encuestas, ni era una encuesta si y otra no, pero en conjunto, la tendencia favorable a AMLO era inocultable.
Ahí empezaron a tomar medidas los que tempranamente vieron a AMLO como un enemigo a vencer, en primer lugar los cardenistas con Rosario Robles a la cabeza, quien apostaba a que de ganar su corriente al interior del PRD, la misma dinámica del 2006 la pondría a ella como presidenciable ante la chochés del líder moral. La vieja frase "el hombre es el lobo del hombre", que se convirtió en "la izquierda es el lobo de la izquierda", en el 2000, en el D. F. se ajustó como: "el PRD es el lobo de AMLO".
Los primeros ataques vinieron precisamente de los funcionarios del PRD en el gobierno de López Obrador, ya que este, con su política de austeridad republicana se ganó a pulso la burla y la mordacidad de sus propios funcionarios. De autoritario y "polpotiano" no fue bajado, no tanto por los extraños, como por los propios. Pero finalmente la gente del pueblo empezó a preguntarse quién era este tipo que había logrado unificar en su contra a tantos buenos para nada en su propio gobierno.
Aunque presume de "político", en sus tratos y forma de ser AMLO resultó ser poco "político" entendida la "política" como el arte de decir lo que conviene y no necesariamente la verdad, de hacer lo que conviene y no necesariamente lo correcto, de llegar a acuerdos por encima de la congruencia personal, siempre y cuando no se den cuenta los demás. Demasiado "poco tacto" lo hizo parecer "poco político" ante los ojos de la gente del pueblo. Eso de levantarse en la madrugada a atender su trabajo lo hacía parecerse más a un simple trabajador que a un político o gobernante. Y el ser, o parecer, poco político en México, donde la mayoría de los políticos son considerados como rateros y corruptos, fue sin duda uno de los elementos que le atrajo muchas simpatías entre la población.
Pero el factor determinante para contar con la aceptación, o el no rechazo de la gente, fue su postura de respeto frente a la sociedad o particularmente frente a los que votaron por Fox.
Como tempranamente lo descubriera el presidente del PAN, el atacar a Vicente Fox, Presidente Constitucional de la república, se convirtió en un deporte nacional. En una campaña iniciada descaradamente por la Ratota Diego Fernández de Ceballos, no hubo en México político alguno que no bajara de pendejo a Vicente Fox. El PRI, secundado por el PRD, denunciaron que estaba el país peor con Fox, que con el PRI, por lo que había sido una gran pendejada ponerlo en la presidencia, una gran pendejada por supuesto, de quién lo había puesto, esto es, la mayoría de la población, pudiendo haber elegido a Labastida, según el PRI, o a Cárdenas según el PRD. El mensaje subyacente en este discurso unánime de los políticos tenía destinatario: "Pueblo de México, eres un pendejo, porque pusiste a Fox en la presidencia".
El PRD, lejos de aprovechar que ya todo el peso del Estado no estaba al servicio de los líderes charros y los caciques, al menos al principio del nuevo régimen, y avanzar en el debilitamiento de esta fuerza de choque de sistema, prefirió aliarse al PRI en contra de Vicente Fox, afirmando que todo tiempo pasado fue mejor. El único político que no le entró a este juego, o se retiró a tiempo, fue AMLO. Si fue un frío cálculo, con miras a que no le ensuciaran la silla en la que 6 años más tarde pensaba sentarse, o fue pura sensatez, o fue una posición de honestidad o de principios, no lo sé, lo que es cierto que le atinó, al no decir "pueblo eres un pendejo" como hacían los otros políticos, obtuvo una respuesta distintas a la que el pueblo destinaba a los demás.
La generalización del fenómeno López Obrador, tampoco fue gracias a él, o al PRD, que hasta la octubre del 2005 seguía deshojando la margarita y aún no sabía si sería López Obrador, o Cárdenas su próximo candidato.
El torpedo debajo de la línea de flotación del gobierno del D. F. que significaron los video escándalos de Bejarano, Imaz, Rosario Robles, Ramón Sosamontes y los que no se vieron de Cárdenas Batel y otros, fue seguido de un ataque tan rabioso y abrumador, por parte de los medios de comunicación y la clase burguesa, los tradicionales enemigos del pueblo de México, que sin lugar a dudas, no tanto por conocer los méritos de López Obrador, sino por conocer a sus enemigos, definió a una mayoría del pueblo de México a favor de López Obrador.
Frente al pueblo de México la clase en el poder acusó a AMLO de "populista", por tomar el dinero de la nación para dárselo a los viejitos, madres solteras y personas con discapacidad. Lógicamente el pueblo sabe que estas entregas no resuelven los grandes problemas nacionales, pero sabe también que los anteriores y Fox tampoco los resuelven, sino que los agrandan, y ese dinero queda en las cuentas personales multimillonarias de los altos funcionarios. El pueblo sabe.
Ahora bien, la gente que expresó sus simpatías o comparativamente entre un político y otro prefirió a AMLO, y más tarde se movilizó combativamente frente a la maniobra de desafuero, ¿lo ha hecho engañado pensando –equivocadamente-- en que López Obrador tiene un determinado proyecto "revolucionario" o "antineoliberal" o "socialista"?
¿Esta gente piensa que formándose unos minutos en una cola, tachando una boleta y depositándola en una urna del IFE va a tener de la noche a la mañana un régimen completamente distinto?
Digo, no hay que subestimar a la gente. La gente simplemente está expresando su descontento contra un régimen nefasto, como puede, con las armas que puede.
Cuando se vislumbró en otros momentos, por ejemplo en 1994, una opción revolucionaria, anticapitalista, una buena parte de esta gente se sumó de inmediato al menos moralmente a las filas del zapatismo, o le dio sus simpatías. Si ahora sumó a sus simpatías la preferencia por AMLO, no se debe tanto a un cambio de opinión de la gente, sino a que ha percibido un cambio de opinión de Marcos sobre la lucha revolucionaria y el acotamiento que parece haber hecho de la lucha anticapitalista reduciéndola al florecimiento de un culto a lo indígena, al desarrollo de un pacifismo coyoacanense y al cada vez más improbable intercambio de balonazos con el Inter de Milán.
El pueblo de México ha venido a lo largo de mas de medio siglo identificando con mucha claridad a sus enemigos, en cada momento ha logrado, si no imponer su voluntad, si sabotear o amargar la voluntad y la legitimidad enemiga, sin su abstencionismo claro y tajante, de voz en voz, las grandes luchas ferrocarrileras, médicas, magisteriales y estudiantiles de las de los 50 a los 70´s no habrían tenido esa intensidad, puesto que se habrían desarrollado en el marco de un gobierno, quiérase o no, legítimo. Tampoco hubiera sido posible el surgimiento de una lucha guerrillera. Sin su participación durante y después de las elecciones de 1988 no se hubiera iniciado el derrumbamiento del PRI-gobierno.
El pueblo mexicano viene utilizando el método científico del ensayo y el error y una metodología de aproximaciones sucesivas, si no ha llegado a adoptar una posición revolucionaria, o "verdaderamente de izquierda" como la de Marquitos, no quiere decir que no lo llegue ha hacer. Hasta ahora, lo que ha avanzado es fruto de un aprendizaje colectivo, basado antes que nada en su propia experiencia y visión directa del escenario. Tal vez entre elegir una postura "peor que salinista" de AMLO y una posición revolucionaria o de "izquierda verdadera", elegiría la revolucionaria, pero eso no lo podemos saber, porque en lugar de esa opción revolucionaria, lo único que ve el pueblo de México, o esa parte del pueblo de México, es a políticos –y ahora también a Marcos-- que le vienen repitiendo lo que otros políticos le han dicho por décadas: Eres un imbécil.
El paso de Marcos a la adivinación
No es ético juzgar a las personas por lo que no han hecho aún. Llamar al "ataque total" en contra de AMLO por los programas "neoliberales" que aún no aplica, no es de revolucionarios, no es democrático, no es honesto, aunque sí es muy común en los políticos, a los cuales se parece cada vez más el Subcomandante Insurgente Marcos.
Marcos nos explica:
"No nos vamos a dedicar a descalificar a AMLO pero consideramos nuestro deber advertir, definir y definirnos. La definición frente a lo que representa AMLO es imprescindible. Su propuesta es llenar DESDE ARRIBA Y POR ARRIBA el vacío provocado por la hecatombe neoliberal".
"Si Carlos Salinas de Gortari fue el gobernante ejemplar de operador de la destrucción neoliberal en México, López Obrador quiere ser el paradigma del operador del reordenamiento neoliberal. Ese es su proyecto. "La de (López Obrador) será EL NUEVO MODELO DE ESTADO NO-NACIONAL (ese engendro de la guerra neoliberal) en América Latina".
"Frente a López Obrador no estamos enfrente de un líder nostálgico del pasado nacionalista revolucionario, sino de alguien con un proyecto muy claro de presente... y de futuro. AMLO no está pensando en realizar su proyecto en un solo sexenio".
"Y, contra lo que piensan algunos, López Obrador no ofrece volver al pasado populista que tanto aterra al poder económico. No, AMLO oferta una mediación y una administración "modernas" (o sea terminar lo que dejó pendiente Salinas de Gortari)".
"Y más: ofrece crear las bases de un Estado "moderno", … Y el ofrecimiento no lo hace a los de abajo o a lo que queda de la Nación mexicana, sino a quien manda en realidad: el poder financiero internacional".
"Ya prometió Andrés Manuel López Obrador (impunidad a Martha Sahagún) sin que nadie se lo pidiera -bueno, cuando menos no se lo pidieron públicamente."
¿Como sabe Marcos lo que quiere López Obrador? ¿Cómo sabe lo que será en el futuro? ¿Como sabe lo que no está pensando, ¿Cómo o dónde AMLO oferta u ofrece "terminar lo que dejó pendiente Salinas de Gortari"? ¿Cómo se demuestra? ¿En dónde prometió impunidad López Obrador a Martha Salvatrucha, y por qué delitos?
No dudo que esto pudiera a ser posible, pero este mismo tipo de afirmaciones las podría hacer cualquier demagogo al respecto del Subcomandante Marcos, y por supuesto habría quién lo creería. Sólo que este tipo de afirmaciones no contribuyen a aclarar a la gente del pueblo, a la sociedad civil, a los explotados y oprimidos de siempre las geometrías, ni la geopolítica del poder. Si acaso sólo sirve para identificar contra quién o contra quiénes está el que emite estas declaraciones, o con quién se alinea el que realiza estos ataques y a que intereses sirve.
Si como dice Marcos, lo únicos que si están luchando consecuentemente contra el neoliberalismo en México, son Marcos y sus comunicados, (eso podría concluirse de la lectura de "La imposible geometría del Poder" de Marcos ya que son los únicos no envilecidos en este comunicado), y AMLO, no sólo es "cercano", sino la continuación del salinismo, lógicamente el duelo en la arena "revolución" o al menos en el programa "y soy rebelde" de Televisa, sería entre el enmascarado antineoliberal y el salinista enmascarado.
Pero la geometría del poder en México, más allá de las telarañas mentales de los engreídos que tienen toda la razón, y si no la tienen cambian de tema, es distinta. Los de arriba se quieren joder a los de abajo. Cuando los de arriba han visto peligrar su dominación, por otros, aunque no tengan un Programa Antineoliberal o no usen pipa o puro, les han partido o les han intentado romper en cachitos. Así sucedió con las huelgas de ferrocarrileros, maestros, doctores, estudiantes, así pasó con el movimiento armado y así pasó con la insurrección del primero de enero de 1994.
Es evidente, que más allá de la farsa electoral que renueva cada seis años al gerente que se hará cargo de la maquinaria del Estado capitalista, los enemigos tradicionales y harto conocidos del pueblo mexicano, los ojetes de siempre, se han unido en contra del fenómeno de psicología de masas llamado fenómeno López Obrador. Pero no es tanto contra AMLO, como persona, si él no hubiera sido adoptado por la gente del pueblo para expresar su descontento contra el sistema, ahora ningún enemigo del pueblo lo estaría molestando. Es contra la posibilidad de que la gente tenga conciencia de su propia fuerza y reconozca en si misma, que dentro de la farsa de democracia, que sólo el imbécil de Creel cree que vivimos, es posible que una determinación coordinada de la gente, imponga, tal vez no al que le convenga al pueblo, pero si, al que los enemigos del pueblo no quieren.
Es muy fácil, cualquiera que quede como presidente en 2006 cumplirá o le intentarán hacer cumplir los intereses del gran capital, por eso mismo, ¿Qué se quede Madrazo?, ¿Qué se quede Calderón? porque si Marquitos no lo sabe, esta es la única opción en el escenario real de fuerzas que está viviendo el país.
Cualquiera que sea el resultado electoral de julio del 2006, en la zona del conflicto de Chiapas, los verdes, los soldados, seguirán siendo los verdes, con uno o con otro presidente servirán para lo que siempre han servido, para reprimir, pero a la mejor con respecto a los paramilitares, López Obrador sólo atinaría a mandar algunos escuadrones de la tercera edad, que son su fuerza social más cercana, mientras Madracito, el hijoesu, o Calderoncito, digo, tiene otros recursos, históricamente y sangrientamente demostrados.
Con uno u otro, las cosas no cambian esencialmente, el capitalismo salvaje seguirá siendo capitalismo salvaje, cambiar "esa" realidad no se logra con elecciones, Marcos debería saberlo. Para lograrlo hace falta una revolución, una revolución como la que Marcos declinó, durante su arribo a la ciudad de México, mandando un mensaje, no a los de abajo, que en realidad no han querido escuchar esta parte del marquismo, sino a los de arriba, en cadena nacional, por el canal de las estrellas.
Para hacer esa revolución se necesita platicar, discutir, estudiar, compartir, criticar, organizarse. En el pasado, durante el régimen del PRI, esos pasos previos de por sí ya le costaban la vida a la gente consciente. La larga lucha del pueblo mexicano, no ha traído todavía el cambio que se busca, pero ha logrado la posibilidad al menos de platicar de estas cosas que antes sólo podías platicar en el más absoluto de los secretos. En este escenario, Madrazo Pintado y Calderón significan una cosa y el otro, Andrés Manuel López Obrador, significa otra.
No vamos a mentir, y los compañeros del CGH de la UNAM, del Frente Francisco Villa Independiente tienen los golpes de granaderos del D. F. muy frescos como para no notarlos, y decir que en manos de López Obrador, el Estado burgués mexicano, cambiará esencialmente, es decir, que dejará de ser un órgano de represión de una clase contra las demás, pero no es lo mismo decir Pinochet, que decir Salvador Allende. Claro, de llegar al poder López Obrador estará al mando de las fuerzas represivas y las usará, como ya las usó Rosario Robles contra los estudiantes de la UNAM.
Para cambiar ese tipo de cosas y obtener la verdadera libertad, hace falta un cambio social que pase por la destrucción del Estado capitalista, ese cambio social se llama, aquí y en China, revolución, un concepto demasiado anticuado para Marcos.
La viga en la imagen del espejo
Marcos nos dice:
"Y contra AMLO se lanza Cárdenas Solórzano acusándolo de declararse de centro desde el inicio y no seguir su tradición de iniciar declarándose de izquierda"
Una tradición que por cierto también cumplió Marcos fielmente, primeramente la insurrección zapatista se declaró socialista por boca del mayor Moisés y más tarde se quita esta caracterización para ponerse más al centro, más cercano a sus aliados perredistas de aquel entonces. En las leyes publicadas por el EZLN antes del 1 de enero de 1994 se asume el EZLN como una fuerza revolucionaria que termina a partir de la entrevista con Carlos Payán en el canal 2 de Televisa en solo rebeldía. El EZLN ha pasado de la lucha armada, a la lucha por la paz, a la lucha cívica y ahora, ha anunciado Marcos, "a otra forma de lucha", a la lucha total contra Andrés Manuel López Obrador. Cada partido y cada persona es libre de cambiar de unas posición a otra, no es el cambio, sino la posición lo que cabría criticar, pero lo que no se vale es ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el espejo.
Marcos dice al respecto de Cárdenas:
"Criticándole (a AMLO) el tener el control del PRD y hacer uso discrecional de él... después de que Cárdenas hizo lo mismo tantos años"
Pero lo mismo podría decirse de Marcos y del control discrecional, que por las razones que sea, ha ejercido sobre el EZLN. El que manda obedeciendo, o manda mandando comunicados, finalmente manda, es decir, ejerce un control. Si esto es bueno o malo, o si se justifica en el caso de la selva o la guerra declarada al ejército, no lo vamos a discutir. Lo que sí, si estamos hablando de orejas, como dijo la monjita, "El general dijo que a todas".
Marcos señala a López Obrador, como…
"El que convirtió la movilización ciudadana contra el autoritarismo del desafuero en un acto de promoción personal y de destape electoral."
Pero, también la movilización ciudadana de apoyo al EZLN terminó en el más típico caso de promoción personal de Marcos, seguramente no porque esta haya sido su intención, pero Marcos no podrá negar que este es su resultado. Es más, si Marcos lo hubiera intentado seguramente no habría logrado tal magnitud de rating. Es él, el que por elección de los compañeros del EZLN, o por inercia, o por lo que sea, ha estado imponiendo a todos, a propios y extraños, la palabra de uno, la de él.
"El que ya se ve a sí mismo cruzado por la banda presidencial."
Pero también Marcos ya se veía en el 94 tomando la ciudad de México, haciendo escalas antes de tomar el Palacio Nacional, solo en Tres Marías para comerse unas quesadillas.
El que, con sus actos, le dice a la gente "los desprecio desaforadamente".
¿Y que otro mensaje de desprecio da el Subcomandante Marcos cuando considera nada más y nada menos, a un millón y cacho de personas, la mayoría de la ciudad de México, como unos pobres tontos que no saben nada de su propia historia ni de su propia realidad y se van con la finta del Peje y se ponen a proteger con su cálido aliento el huevo de la serpiente que 20 meses después los devorará?
Ciertamente, como dijera el beatle John Lenin, "los hombres en política han sido siempre víctimas necias de su propio engaño y del engaño de los demás, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a distinguir detrás de cada palabra, detrás de cada frase, los intereses de una u otra clase".
Tengo cierto que no son los indígenas mexicanos, los que tienen como interés de clase ponerle en su madre al Peje. Tengo claro que los grandes capitalistas de México, si tienen como intereses de clase ponerle en la madre al pueblo de México y por si las dudas, también al Peje de gobierno y si para esto les resultará útil el Subcomandante, no dudo que sin chistar lo aprovechen.
1 Comunicado del Subcomandante Insurgente Marcos, publicado el 20 de junio de 2005
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