21 de Julio de 2005
Cuando a mediados de 1975 nos invitaron a formar parte del Frente Nacional Anti Farsa Electoral, el país, al menos en lo político era otro, creo que a nadie del pueblo le quedaba duda de lo que significaban las elecciones y quien sería en julio de 1976, el próximo "ganador" de estas.
Los políticos oportunistas de aquel entonces, quienes ya desde esa época se reclamaban de "izquierda" pero que estaban ya amaizados por el gobierno de Luis Echeverría y que se atascaban en el lodazal de la llamada apertura democrática del asesino, tenían sin embargo una posición diferente, según ellos había que entrarle a las elecciones.
Nosotros en aquel entonces andábamos buscando el que hacer y el por donde empezar, así que escuchamos a todos los que desde la "semiclandestinidad" llegaban a echarnos rollo, particularmente largas fueron nuestras discusiones con los troskos del Grupo Comunista Internacionalista, quienes afirmaban que habría que entrarle a las elecciones al menos "para difundir un programa socialista".
Más patética resultaba para nosotros la postura completamente "apertura" del PCM. Aún cuando todavía no habían renunciado oficialmente a la revolución, el PCM, los pescados pues, no tenían el menor prestigio ante nosotros, nos impresionaban sus barbas, si, pero fuera de ahí, su análisis de la situación nacional, no representaba sino el enfoque de las clases medias, burguesas, de nuestra sociedad. Con ellos teníamos diferencias, hasta en el título de su peridiquito, desde nuestro punto de vista, no se trataba de hacer "oposición" al régimen fascista que padecíamos, sino de combatirlo.
Así que cuando llegaron los mamelucos, o sea, la gente que había estado en el Movimiento pro Agrupación del Movimiento Marxista Leninista y nos invitaron a una reunión "secreta" para entrarle a la denuncia de la farsa electoral, pues le entramos. Varias advertencias nos hicieron antes de esta reunión. Para empezar, era peligroso. Después, no deberíamos comentar lo que se tratara en la reunión de manera "liberal". Nosotros no sabíamos lo que significaba la palabra "liberal". Bueno, más bien nosotros entendíamos de otra manera la palabra "liberal", algunos de nuestros pocos héroes eran los mineros de la huelga de Cananea, Praxedis Guerrero, los hermanos Flores Magón, todos ellos del Partido Liberal, por otro lado, en nuestras casas, las tías agrias se la pasaban criticando a las personas que actuaban de manera "muy liberal", o sea, las que no eran auto-reprimidas sexualmente, o que eran más francas y abiertas en sus opiniones. En fin, entendimos que eso de no ser "liberales" significaba no andar de bocones presumidos y con eso estábamos de antemano de acuerdo, pues ya éramos un grupo clandestino.
Debo aclarar que "nosotros" éramos un grupo de activistas de mi escuela, que originalmente estábamos en lucha por una mejor educación, contra el alza de colegiaturas, por el pase a instituciones de nivel superior y que con la represión que preveíamos y sufrimos, y viendo la situación del país, decidimos que había que entrarle a la lucha por un cambio social.
El primero en participar en las reuniones contra la farsa electoral fue "El Cobache", nos platicó que a la reunión habían participado puros compas bien chingones y con una capacidad analítica, principios, discursos, etc. de lo más avanzado. Fue tan elogiosa su descripción de la primera reunión, que ya no quisimos entrarle, digo, nosotros éramos, o así nos sentíamos, unos chamacos mocosos que querían hacer la revolución, pero que en realidad no sabíamos ni por donde empezar, que pinche pena que llegáramos ahí, sólo para que nos dijeran que ahí no era un kínder.
¿Qué vamos a decir?, ¿qué vamos a proponer?, pero cuando más cosa nos dio fue cuando nos informó El Cobache, que había diferencias entre los distintos participantes. Estábamos en un aprieto desde antes de llegar a la reunión. En todo lo demás no había tanto problema, si los demás participantes eran bien chingones, no pasaba nada si nos limitábamos a aprender, pero si había que distinguir cual era la posición correcta, y todos eran bien chingones, ¿como íbamos a saberlo?
Llegamos a la reunión en medio de cautelosas medidas de seguridad que ahora me parecen medio bobas. No hubo tal problema por las distintas posiciones, porque en esa reunión, los que en el fondo no estaban de acuerdo con luchar contra la farsa electoral se fueron, y formaron lo que se llamó Frente Popular Independiente, que tenían cierto trabajo en la zona de Nezahualcóyotl y a pesar de que habían alentado en un principio la lucha por desenmascarar ante el pueblo de México la farsa de elecciones, entendieron, a tiempo para sus intereses, que no deberían comprometerse, pues estaban en la idea de tener "candidatos independientes", aunque fuera al nivel más "bajo" de los puestos de elección popular.
Pero se quedaron todos los demás compañeros "bien chingones", e iniciamos la campaña contra la farsa electoral.
Todos los aperturos de aquel entonces se habían unido para engañar al pueblo y hacerle creer, en medio de la más sangrienta represión contra los militantes de izquierda, que vivíamos en una democracia. Todos los demás, la otra izquierda, nos unimos para denunciar la farsa electoral y la represión fascista, desde la clandestinidad, la Liga Comunista 23 de Septiembre llamó al pueblo de México al boicot a la farsa electoral, bueno, esa palabra de "boicot" se oía medio pretenciosa a nuestros imberbes oídos, pero creo que más o menos coincidíamos. El PAN, por su parte, se retiró de la pretendida contienda electoral, mientras paradójicamente el PCM remataba su patética posición, entrando oficiosamente en relevo del PAN con un "candidato de izquierda". Fue por aquel entonces que se acuñó el eslogan sarcástico de: "vota por Campa, aunque te hagan trampa", y bueno, fue por ese tiempo también que el compañero Valentín Campa, viejo luchador ferrocarrilero, ex prisionero político durante muchos años, perdió un poco su prestigio ante nosotros. Pero con esta farsa el PCM estaba comprando su boleto ante el régimen fascista, que más tarde le daría el registro electoral y prerrogativas por encima de su verdadera representatividad.
Hoy, 30 años después, cuando por primera vez en la historia de México, es posible concebir, sin pecar de utópico o de pendejo, que puede ganar la Presidencia de la República, un candidato no preseleccionado por la clase dominante, algunos de los aperturos de siempre, de los políticos profesionales "de izquierda" que mucho han medrado con el juego electoral, se presentan como los más puros "revolucionarios" para boicotear la posibilidad de un importante sector del pueblo de México por darse el presidente que le de su gana.
Cuando el pueblo estaba claro de que las elecciones no eran sino un circo para darle una barnizada de "democracia" a la dictadura genocida que padecíamos, los aperturos troskos y pescados llamaban a votar y a participar haciéndole el caldo gordo al PRI-Gobierno.
Cuando por primera vez en la historia de este país, el pueblo de México, o al menos un importante sector de este, piensa que hay posibilidades de un triunfo popular, y está dispuesto a llevarlo a cabo, una buena parte de los aperturos, oportunistas y reformistas de siempre, le siguen haciendo el caldo gordo al PRI-gobierno llamando ahora a no votar, a no interesarse en las elecciones, a contraponer un "programa de izquierda", contra un candidato que el pueblo ya adoptó. Como si ellos en algún momento en verdad hubieran luchado por un "programa de izquierda", como si ellos en verdad fueran de izquierda y no, como los conocemos, unos pedantes oportunistas que siempre han despreciado al pueblo.
David Cilia Olmos
21 de Julio de 2005.
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