sábado, 13 de junio de 2020

Alerta roja: de la farsa electoral a la farsa revolucionaria

 "A much@s no les va a gustar lo que vamos a decir".

Subcomandante Marcos

Bajo la alharaca de "ahí viene el lobo" --o quizá deba a decir "alerta rosa"--, el comandante Marcos, ha podido escapar a la discusión de su último discurso político, sin embargo, los graves acontecimientos que se avecinan en el país, y no en los caracoles sino en todas las calles y montañas, hacen hoy necesario tener claro las geometrías del poder, incluir entre los de arriba a todos los de arriba y no sólo a los blancos fáciles de francotiradores de la izquierda "auténtica".

De hecho la posición de Marcos al respecto de el movimiento popular contra el desafuero, no es sino una repetición del canibalismo que al interior del PRD, o más exactamente de la izquierda electorera y que se ha acendrado en cuanto una parte de la población adoptó la figura de Andrés Manuel López Obrador, para expresar su descontento con la clase en el poder, contra los medios de comunicación y contra la llamada "clase política".

Al acusar Marcos a AMLO de que "convirtió la movilización ciudadana contra el autoritarismo del desafuero en un acto de promoción personal y de destape electoral" y de haber logrado "imponer a todos la palabra de uno" lo único que esta repitiendo es el discurso de televisa y televisión azteca, y por supuesto el imbécil de Creel y Fox, y una parte del PRD, en el sentido de que los ciudadanos del Distrito federal no somos más que un puñado de tontos engatusables fácilmente por cualquier demagogo.

Marco, como político profesional, adolece de las mismas debilidades del resto de los políticos mexicanos, no pueden entender la realidad y sólo la perciben a través de los filtro, o espejos humeantes de sus propias deformaciones protagónicas. Marcos no entiende lo que fue, hasta antes de la marcha contra el desafuero, como se constituyó, cuales fueron las bases y por qué se dio el "fenómeno López Obrador", Marcos no reconoce que la muchedumbre que el identifica como imbéciles engatusables que apoyan a López Obrador, son en su mayoría los mismos que durante la primera semana de enero, en sentido contrario a los políticos e intelectuales de izquierda y de derecha, decidieron salir a la calle y exigir el fin de los bombardeos contra las comunidades ubicadas dentro del territorio zapatista, son los mismos que apoyaron a los 1111 emisarios zapatistas, los que escoltaron a la comandante Ramona, los que participaron en las consultas convocada por el EZLN y los que acompañaron minuto a minuto y resguadaron físicamente la marcha del color de la tierra.

Marcos identifica la movilización popular contra el desafuero en los mismos términos políticos que lo hace Cuauhtémoc Cárdenas quien el día del desafuero, se negó a asistir a la concentración en el Zócalo debido a que el no va a actos proselitistas de sus adversarios. Para Cárdenas y para Marcos los millones de ciudadanos que se movilizaron no eran sino una borregada electoral al servicio de la competencia. Cárdenas, igual que Marcos, no reconoció, sino hasta el final y muy a fuerzas, que los que estaban ahí exigiendo se respetara su determinación tomada en el 2000 de elegir a quien se les diera la gana como jefe de gobierno, eran los mismos que en 1988 se concentraron en el mismo lugar para defender su determinación de que Cárdenas fuera su presidente.

Esas masas supuestamente engatusables por cualquier demagogo, además "no saben" que AMLO es, en realidad, un espejo de Carlos Salinas de Gortari, "más bien, la continuación de ese programa" "Esto se encuentra todavía oculto por la avasallante estupidez de la ultraderecha … y por el mismo caos ideológico que reina en la clase política mexicana (y claro, lógicamente por la avasallante estupidez de los ciudadanos movilizados a favor de AMLO, ¡pero si por supuesto!), pero no tardará en hacerse evidente". Pero de hecho, gracias a la sensata Geometría del Poder, o el nuevo evangelio según San Marcos ahora todo queda claro. ¿No?

Los engañados, la gente del pueblo que en su momento contribuyó a detener la masacre en Chiapas, la que luego de muchos ensayos y errores , quitaron del poder al PRI, no con ayuda de los políticos de "izquierda", sino a pesar de ellos, y junto con esta gente,"algun@s intelectuales, además de destacad@s luchador@s sociales" no se han dado cuenta que en realidad "le proporcionan su cálido aliento al huevo de la serpiente que hoy anida en el gobierno de la ciudad de México".

Pero entonces llegó Fidel… perdón, quiero decir Marcos y como dice el Ocosingo News, "mando a callar a todos" y nos trajo la claridad.



El fenómeno López Obrador

"Porque es la hora de empezar a luchar para que todos esos que allá arriba desprecian la historia y nos desprecian, rindan cuentas"

Subcomandante Marcos

Marcos entiende junto con Televisa, Televisión Azteca, Fox, Creel y demás voceros del sistema mexicano, que el fenómeno de psicología de masas que pudimos ver durante más de un año y aún no termina, que algunos ya han dado en llamar "fenómeno López Obrador", es obra de López Obrador, y no la respuesta colectiva con la que el pueblo mexicano ha venido irrumpiendo en la vida política nacional e imponiendo su sello.

El mito de que López Obrador es un mago engatusador, es el predilecto de los analistas de derecha e "izquierda", y lo repite sin cesar gente del nivel intelectual de Vicente Fox y Martita, pero parecía difícil que alguien del nivel de Marcos lo pudiera retomar.

El fenómeno López Obrador, no es sino la continuación por otros medios del fenómeno que se observó a partir de la represión al movimiento henriquista y en el que simultáneamente, sin hacer caso a consignas de partido o político alguno, el pueblo mexicano expresó su descontento al sistema "democrático" de México y particularmente al PRI-gobierno, realizando una activa abstención electoral o invalidando las boletas emitidas.

Durante esas décadas el pueblo mexicano, o una parte de este, expresó su descontento por medio del movimiento obrero principalmente, y en las elecciones, la gran inundación de propaganda a favor del partido oficial, contrastaba con el rechazo consiente de la gente a la farsa electoral, partidos "socialistas" y "auténticamente revolucionarios" eran considerados por una gran parte del pueblo de México, como partidos paleros, en una catalogación que incluía al Partido Acción Nacional.

En 1976, en pleno auge de la guerra sucia gubernamental, la evidencia de que el proceso electoral en México no era más que una farsa indigesta alcanzó tal magnitud, que en esta ocasión hasta el PAN se retiró de la contienda, quedando como único candidato legal José López Portillo, contando en esta ocasión, en relevo del PAN, la candidatura oficiosa, que no oficial de Valentín Campa. El "vota por Campa, aunque te hagan trampa" del viejo PCM no alcanzó a conmover ni a modificar la percepción profunda de la mayor parte de la sociedad del régimen antidemocrático que se vivía y de la imposibilidad de cambio alguno por esa vía. La incorporación más tarde de otros partidos de izquierda electoral, después de la reforma política, tampoco cambió esta percepción y la gente siguió dando la lucha en varios frentes, llegando a alcanzar altos niveles de organización en 1987, con la formación del Frente Nacional por la Defensa del Salario y las convocatorias a los primero y segundos paros nacionales.

Pero en esta época el ascenso del movimiento coincidió también con fracturas en el seno de la clase dominante, los de abajo ya no querían, los de arriba ya no se ponían de acuerdo, y se da la escisión en el PRI encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas. Importantes sectores de la población pensaron que la fractura del partido en el poder era utilizable para enfrentar al mismo poder, y adoptaron la candidatura de Cárdenas, para agrandar esa fractura. No pensaban que Cárdenas era Revolucionario, o que iba a acabar con el capitalismo, ellos mismos, los que lo adoptaron, no se estaban proponiendo hacer una revolución o acabar con el "neoliberalismo", simplemente en sus circunstancias, veían la posibilidad de expresar su repudio al régimen dominante.

De ahí surge el que en su momento fue llamado fenómeno cardenista, que el mismo Cárdenas aún no termina de entender el pobre. Este fenómeno social impuso sistemas de comunicación popular, de voz en voz, y logró abarcar a la mayor parte de la población votante, de tal manera, la consigna popular de "todos con Cárdenas" logró en casillas, 100% de votos a favor de éste, en cualquiera de los partidos que compraron la franquicia electoral. Este fenómeno no fue entendido por el Partido Acción Nacional a quién le pareció sospechoso que partidos que habían tenido menos de 1% de la votación y que estaban prácticamente muertos como el PARM, el PPS y el FCRN, tuvieran a su favor millones de votos, e inventaron, como hoy inventa Marcos, que esos votos se los había regalado el PRI, para sabotear a Cloutier, en ese entonces candidato del PAN.

Los "hábiles" políticos de lo que hoy es el PRD se dieron cuenta del fenómeno cardenista poco antes de las elecciones y tuvieron que abandonar todo su esquema mental y Heberto Castillo declinó al cuarto para las doce a favor de Cuauhtémoc Cárdenas, mientras que lo no menos "inteligentes" de lo que entonces era el PRT, declinaron a las doce y cuarto, cuando los resultados electorales a favor de Cárdenas eran contundentes.

Otros sectores de la población, más escépticos al respecto de la existencia de democracia en México, se abstuvieron de votar, pero se incorporaron como fuerza tanto o más activa, al movimiento cardenista, luego del evidente fraude electoral orquestado por Miguel de la Madrid, operado por Manuel Barlett Díaz, mediante los asesinatos de Ovando y Gil Heraldes, y la ya famosa Caída del Sistema, del cual resultó beneficiario Carlos Salinas de Gortari, iniciando su régimen nefasto, tan nefasto como los anteriores, no "neoliberales".

El sector del pueblo movilizado, consciente de su triunfo y de su mayoría, dispuesto a movilizarse para hacer respetar su determinación, depositó en Cárdenas más expectativas de las que este estaba dispuesto o posibilitado a llegar. Independientemente si lo fue o no, en ese sector del pueblo y en otros sectores menos movilizados, se percibió una falta de tamaños para enfrentar la nueva situación. Cárdenas, interpretando mal el fenómeno social del cardenismo, calculó, no con el pecho, que si en unos cuantos meses había logrado millones de votos, en las siguientes elecciones presidenciales, seis años después, arrasaría con todo. Así que prefirió desechar la lucha por el triunfo real que tenía en la mano, en pos de un triunfo más contundente y menos peligroso para sus intereses, 6 años después.

Pero no era por su linda cara, ni por su pedigrí, que el había sido colocado en esa situación, toda época tiene los hombres que necesita y si no los tiene, los crea. La gente, el pueblo, tradicionalmente usada para los fines de los políticos de derecha e "izquierda", por primera vez en este período, había invertido los términos, y había aprovechado una situación y las pugnas entre políticos para expresar contundentemente su desprecio al régimen fascista que lo oprimía. El apoyo a Cárdenas era una expresión de su propio descontento, pero al encontrar una respuesta tan pusilánime, este entusiasmo disminuiría, en razón directa, al nuevo posicionamiento de los políticos partidos "cardenistas" frente al partido en el poder.

En 1994, este sector del pueblo, el que creo el fenómeno cardenista y el sector del pueblo que sin haber votado por Cárdenas se unió a las movilizaciones contra el fraude y el despojo electoral, fueron los que salieron a las calles para detener, no la guerra en Chiapas, esta como se ve, aun no se detiene, sino para detener los bombardeos y ataques del Ejército en contra de los zapatistas. Mientras varios de los "intelectuales" y políticos del PRD, hablaban de que era un movimiento muy "sospechoso", y algunos llegaron a decir que el alzamiento era una "provocación", o que era prohijado, protegido, o al menos tolerado por el mismo Carlos Salinas de Gortari y sus servicios de inteligencia, la gente, así, en esos términos, el pueblo, salió a las calles y obligó al Estado, al menos a medirle el agua a los camotes. Los que alcanzaron a llegar a la zona del conflicto fueron bautizados con el nombre de "sociedad civil".

Vino el proceso electoral y se generó, dadas las nuevas circunstancias un nuevo fenómeno de masas que algún día será denominado el "fenómeno Colosio". Luis Donaldo Colosio, un tipo más gris, que Santiago Creel, nomás para que vean, fue ungido por Carlos Salinas de Gortari como el nuevo presidente para el período 94-2000. El desprecio de la clase política y del pueblo, en las circunstancias del alzamiento zapatista fue contundente, en sus mítines, ni los acarreados llegaban a tiempo y hasta la cara sonriente de Cárdenas los podía haber emocionado mas, los charros de la CTM y los líderes del sector popular del PRI, no dejaban constantemente de chamaquearlo, en el mejor de los casos, o simplemente ignorarlo. El aún mas solitario Colosio fue muerto en Lomas Taurinas. A partir de ahí, se puede decir que como dice la canción "El Papalote", el día más importante de su existencia fue el de su muerte. No terminaba de dar su último latido cuando la mayor parte del pueblo de México ya había adoptado su cadáver, para expresar de nueva cuenta su desprecio al régimen y particularmente su desprecio a Carlos Salinas de Gortari.

Resulta que a partir de ahí, el bueno de Colosio en realidad era prácticamente el redentor del pueblo mexicano y que por tal motivo había sido mandado a asesinar por los hombres del poder. Este fenómeno de psicología de masas, aunado al desencanto de los que vivieron el fenómeno cardenista y la respuesta timorata de Cárdenas, aunado a la posición –correcta desde mi punto de vista—expresada por el EZLN en torno a las elecciones del 94, y aunado también al primer debate entre candidatos presidenciales en México, en el que la Coyota, o más bien, la Ratota Diego Fernández de Cevallos le puso una revolcada a Cuauhtémoc, provocó que una gran parte de los votos por Cárdenas en el 88 se convirtieran en abstenciones, una parte minoritaria se convirtieran en votos a favor de la segunda candidatura de Cárdenas y otros se fueran en apoyo a la posibilidad de un PRI distinto representado por la imagen martirizada de Luis Donaldo Colosio. Resultado: pocos votos a favor de Cárdenas, pocos más a favor de Zedillo, y muchas abstenciones.

Así llegamos al 2000, en que por un lado compite, una "mariquita" (Labastida dice) por el PRI y como candidato de la burguesía un troglodita que dice va a sacar a los rateros de los Pinos, mientras Cuauhtémoc, en su tercera candidatura, no sale de su discurso soso. A falta de tortillas, PAN, se presenta la candidatura de Vicente Fox, que no fue planeada, sino impuesta por este y sus "Amigos" a su partido, que logró impactar con su discurso beligerante contra el PRI en sectores medios de la población que antes no participaban en política de manera militante, pero una vez implantado ahí, se percibió por otros sectores más "populares", la posibilidad objetiva de, mediante esa nueva candidatura, expresar el repudio al régimen. Este fenómeno fue reconocido como el fenómeno Fox y es de todos sabido que mediante el apoyo a esta candidatura, un importante sector del pueblo de México, no organizado en partidos, logró sacar al PRI del poder luego de más de 70 años de dominación.

Cuando algunos políticos de "izquierda" alcanzaron a distinguir el fenómeno de psicología de masas conocido como el fenómeno Fox, ni tardos ni perezosos decidieron cambiarse de partido o militando en el mismo partido decidieron cambiar de candidato y surgió e concepto de "voto útil", mediante el cual algunos políticos cambiaron su bandera a tiempo justo de ser reconocidos en la nueva nomina gubernamental.

No es lo mismo ese voto "útil" de los políticos, que la determinación de sectores importantes del pueblo de votar por Fox, en el primer caso, generalmente el "voto útil" servía al intelectual o político de "izquierda" para vender caro su amor, o al menos para ver que le tocaba. En el caso del pueblo el único objetivo a alcanzar, y que se logró, le pese a quien le pese, era quitar al PRI-gobierno del poder.

En ese marco surge el nuevo y temprano fenómenos de masas a punto de ser reconocido hace unos meses como fenómeno López Obrador, el mito de que este fenómeno fue maquiavélicamente preparado por un político súper habilidoso, es una avasallante idiotez que pocos deberían compartir con "La Crónica" y Televisa. Este fenómeno social se fue gestando a partir del 2000 sin que ningún político o dueño de medio de comunicación se diera cuenta, poco a poco en las encuestas cotidianas, el nuevo "dedo" descubierto por Marcos, se fueron diferenciando las cifras de aceptación entre AMLO y Fox, mientras las simpatías de uno crecían las del otro iban a la baja, AMLO crecía en simpatías de los encuestados en razón directa del desprecio y ataque de los medios capitalistas de comunicación, sin que los dueños de estos medios pudieran identificar a tiempo esta relación.

No fue AMLO, no fue el PRD el que ordenó o pagó estas encuestas, ni era una encuesta si y otra no, en conjunto, la tendencia favorable a AMLO era inocultable.

Ahí empezaron a tomar medidas los que tempranamente vieron a AMLO como un enemigo a vencer, en primer lugar los cardenistas con Rosario Robles a la cabeza, quien apostaba a que la misma inercia del 2006 la pondría como presidenciable ante la chochés del líder moral. La frase el "hombre es el lobo del hombre", se convirtió en "la izquierda es el lobo de la izquierda", y ya en el 2000, en el D. F. se interpretó como el PRD es el lobo de AMLO. Los primeros ataques vinieron precisamente de los funcionarios del PRD en el gobierno de López Obrador, con su política de austeridad republicana se ganó a pulso la burla y la mordacidad de sus propios funcionarios, de autoritario y polpotiano no fue bajado, no tanto por los extraños, como por los propios. Finalmente la gente empezó a preguntarse quien era este tipo que había logrado unificar a tantos buenos para nada en su propio gobierno.

Ahí empezaron a tomar medidas los que tempranamente vieron a AMLO como un enemigo a vencer, en primer lugar los cardenistas con Rosario Robles a la cabeza, quien apostaba a que la misma inercia del 2006 la pondría como presidenciable ante la chochés del líder moral. La frase el "hombre es el lobo del hombre", se convirtió en "la izquierda es el lobo de la izquierda", y ya en el 2000, en el D. F. se interpretó como el PRD es el lobo de AMLO. Los primeros ataques vinieron precisamente de los funcionarios del PRD en el gobierno de López Obrador, con su política de austeridad republicana se ganó a pulso la burla y la mordacidad de sus propios funcionarios, de autoritario y polpotiano no fue bajado, no tanto por los extraños, como por los propios. Finalmente la gente empezó a preguntarse quien era este tipo que había logrado unificar en su contra a tantos buenos para nada en su propio gobierno.

Aunque presume de "político", en sus tratos y forma de ser AMLO resultó ser poco "político" entendida la "política" como el arte de decir lo que conviene y no necesariamente la verdad, de hacer lo que "conviene" y no necesariamente lo correcto, de llegar a acuerdos por encima de la congruencia personal, siempre y cuando no se den cuenta los demás. Demasiado poco tacto lo hizo parecer "poco político" ante los ojos de la gente. Eso de levantarse en la madrugada a atender su trabajo lo hacía parecerse más a un simple trabajador que a un gobernante.

Pero el factor determinante para contar con la aceptación o el no rechazo de la gente, fue su postura de respeto frente a la sociedad o particularmente frente a los que votaron por Fox. Como tempranamente lo descubriera el presidente del PAN, el atacar a Vicente Fox, presidente constitucional de la república, se convirtió en un deporte nacional. Iniciando por la Ratota Diego Fernández de Ceballos, no hubo en México político alguno que no bajara de pendejo a Vicente Fox, el PRI, secundado por el PRD, denunciaron que estaba el país peor con Fox, que con el PRI, por lo que había sido una gran pendejada ponerlo en la presidencia, una gran pendejada por supuesto, de quién lo había puesto, pudiendo haber elegido a Labastida, según el PRI, o a Cárdenas según el PRD. El mensaje subyacente en este discurso unánime de los políticos tenía destinatario: "Pueblo de México, eres un pendejo, porque pusiste a Fox en la presidencia".

El PRD, lejos de aprovechar que ya todo el peso del Estado no estaba al servicio de los lideres charros y los caciques, al menos al principio del nuevo régimen, y avanzar en el debilitamiento de esta fuerza de choque de sistema, prefirió aliarse al PRI en contra del PAN, afirmando que todo tiempo pasado fue mejor. El único político que no le entró a este juego, o se retiró a tiempo, fue AMLO, si fue un frío calculo, con miras a que no ensuciaran la silla en la que 6 años más tarde pensaba sentarse, o fue pura sensatez, o fue una posición de principios, no lo sé, lo que es cierto, es que al no decirle "pueblo eres un pendejo" como hacían los demás políticos, obtuvo una respuesta distintas a la que el pueblo destinaba a los demás.

La generalización del fenómeno López Obrador, tampoco fue gracias a él, o al PRD, que hasta la fecha sigue deshojando la margarita y aún no sabe si será López Obrador, o Cárdenas su próximo candidato. El torpedo debajo de la línea de flotación del gobierno del D. F. que significaron los video escándalos fue seguido de un ataque tan rabioso y abrumador, por parte de los tradicionales enemigos del pueblo de México, que sin lugar a dudas, no tanto por conocer sus méritos, sino por conocer a sus enemigos, definió a una mayoría del pueblo de México a favor de López Obrador.

Ahora bien, la gente que expresó sus simpatías o comparativamente entre un político y otro prefirió a AMLO, y más tarde se movilizó frente a la maniobra de desafuero, ¿lo ha hecho engañado pensando –equivocadamente-- en que este tiene un determinado proyecto "revolucionario" o "antineoliberal" o "socialista"?

¿Esta gente piensa que formándose unos minutos en una cola, tachando una boleta y depositándola en una urna va a tener de la noche a la mañana un régimen completamente distinto?

Digo, no hay que subestimar a la gente. La gente esta expresando su descontento contra un régimen como puede, con las armas que puede.

Cuando se vislumbró en otros momentos una opción revolucionaria, socialista, antineoliberal, una buena parte de esta gente se sumó de inmediato al menos moralmente a las filas del zapatismo, o le dio sus simpatías. Si ahora se encuentra frente a otras formas de expresión, no se debe tanto a un cambio de opinión de la gente, sino al cambio de opinión de Marcos sobre la lucha socialista o revolucionaria y el acotamiento de la lucha antineoliberal al florecimiento de un culto a la etnicidad, al desarrollo de un pacifismo coyoacanense y al cada vez más improbable intercambio de balonazos con el Inter de Milán.

El pueblo de México ha venido a lo largo de mas de medio siglo identificando con mucha claridad a sus enemigos, en cada momento ha logrado si no imponer su voluntad, si sabotear la voluntad y la legitimidad enemiga, sin su abstencionismo claro y tajante, de voz en voz, no se hubieran dado las grandes luchas ferrocarrileras, médicas, magisteriales y estudiantiles de las de los 50 a los 70´s, tampoco hubiera sido posible el surgimiento de una lucha guerrillera. Sin su participación durante y después de las elecciones del 88 no se hubiera iniciado el derrumbamiento del PRI-gobierno. El pueblo mexicano viene utilizando el método científico del ensayo y el error y una metodología de aproximaciones sucesivas, si no ha llegado a adoptar una posición revolucionaria, o "verdaderamente de izquierda", no quiere decir que no lo llegue ha hacer. Hasta ahora, lo que ha avanzado es fruto de un aprendizaje colectivo, basado antes que nada en su propia experiencia y visión directa del escenario, tal vez entre elegir una postura "peor que salinista" de AMLO y una posición revolucionaria o de "izquierda verdadera", eligiría la revolucionaria, pero eso no lo podemos saber, porque en lugar de esa opción revolucionaria, lo único que ve el pueblo de México, o esa parte del pueblo de México, es a políticos que le vienen repitiendo lo que otros políticos le han dicho por décadas: Eres un imbécil.

De la farsa revolucionaria a la adivinación

"La imagen de Carlos Salinas de Gortari construida por AMLO es, en realidad, un espejo. Por eso la conformación de su equipo. Por eso su programa tan cercano a aquel del "liberalismo social" del salinismo. ¿Dije "cercano"? Más bien, la continuación de ese programa".

Subcomandante Marcos

Marcos nos explica:

"No nos vamos a dedicar a descalificar a AMLO (¡¡vaya!!) pero consideramos nuestro deber advertir, definir y definirnos. La definición frente a lo que representa AMLO es imprescindible. Su propuesta es llenar DESDE ARRIBA Y POR ARRIBA el vacío provocado por la hecatombe neoliberal".

"Si Carlos Salinas de Gortari fue el gobernante ejemplar de operador de la destrucción neoliberal en México, López Obrador quiere ser el paradigma del operador del reordenamiento neoliberal. Ese es su proyecto. "La de (López Obrador) será EL NUEVO MODELO DE ESTADO NO-NACIONAL (ese engendro de la guerra neoliberal) en América Latina".

"Frente a López Obrador no estamos enfrente de un líder nostálgico del pasado nacionalista revolucionario, sino de alguien con un proyecto muy claro de presente... y de futuro. AMLO no está pensando en realizar su proyecto en un solo sexenio"

"Y, contra lo que piensan algunos, López Obrador no ofrece volver al pasado populista que tanto aterra al poder económico. No, AMLO oferta una mediación y una administración "modernas" (o sea terminar lo que dejó pendiente Salinas de Gortari)".

"Y más: ofrece crear las bases de un Estado "moderno", … Y el ofrecimiento no lo hace a los de abajo o a lo que queda de la Nación mexicana, sino a quien manda en realidad: el poder financiero internacional."

"Ya prometió Andrés Manuel López Obrador (impunidad a Martha Sahagún) sin que nadie se lo pidiera -bueno, cuando menos no se lo pidieron públicamente."

¿Como sabe Marcos lo que quiere López Obrador? ¿Cómo sabe lo que será en el futuro? ¿Como sabe lo que no está pensando, ¿Cómo o dónde AMLO oferta u ofrece "terminar lo que dejó pendiente Salinas de Gortari"? ¿Cómo se demuestra? ¿En dónde prometió impunidad López Obrador a Marta Salvatrucha, y por qué delitos?

No dudo que esto pudiera a ser posible, pero este mismo tipo de afirmaciones las podría hacer cualquier demagogo al respecto del Subcomandante Marcos, y por supuesto habría quién lo creería. Sólo que este tipo de afirmaciones no contribuyen a aclarar a la gente del pueblo, a la sociedad civil, a los explotados y oprimidos de siempre las geometrías, ni la geopolítica del poder. Si acaso sólo sirve para identificar contra quién o contra quiénes está el que emite estas declaraciones, o con quién se alinea el que realiza estos ataques y a que intereses sirve.

Si como dice Marcos, lo únicos que si están luchando consecuentemente contra el neoliberalismo en México, son Marcos y sus comunicados, (eso podría concluirse de la lectura de "La imposible geometría del Poder" de Marcos ya que son los únicos no envilecidos en este comunicado), y AMLO, no sólo es "cercano", sino la continuación del salinismo, lógicamente el duelo en la arena "revolución" o al menos el programa "y soy rebelde" de televisa, sería entre el enmascarado antineoliberal y el salinista enmascarado.

Pero la geometría del poder en México, más allá de las telarañas mentales de los engreídos que tienen toda la razón, y si no la tienen cambian de tema, es distinta. Los de arriba se quieren joder a los de abajo, cuando los de arriba han visto peligrar su dominación, por otros, aunque no tengan un Programa Antineoliberal o no usen pipa o puro, les han partido o les han intentado romper en cachitos. Así sucedió con las huelgas de ferrocarrileros, maestros, doctores, estudiantes, así pasó con el movimiento armado y así pasó con la insurrección del primero de enero de 1994.

Es evidente, que más allá de la farsa electoral que renueva cada seis años al gerente que se hará cargo de la maquinaria del Estado, los enemigos tradicionales y harto conocidos del pueblo mexicano, los ojetes de siempre, se han unido en contra del fenómeno de psicología de masas llamado fenómeno López Obrador, pero no es tanto contra él, como persona, si él no hubiera sido adoptado por la gente del pueblo para expresar su descontento contra el sistema, ahora ningún enemigo del pueblo lo estaría molestando, es contra la posibilidad de que la gente tenga conciencia de su propia fuerza y reconozca en si misma, que dentro de la farsa de democracia, que sólo el imbécil de Creel cree que vivimos, es posible que una determinación coordinada, imponga, tal vez no al que le convenga al pueblo, pero si, al que los enemigos del pueblo no quieren.

Es muy fácil, cualquiera que quede cumplirá o le intentarán hacer cumplir los intereses del gran capital, por eso mismo, ¿Qué se quede Madrazo?, porque si Marquitos no lo sabe, esta es la única opción en el escenario real de fuerzas que está viviendo el país.

En la zona del conflicto, los verdes seguirán siendo los verdes, con uno o con otro, pero a la mejor con respecto a los paramilitares, López Obrador sólo atinaría a mandar algunos escuadrones de la tercera edad, que son su fuerza social más cercana, mientras Madracito, el hijoesu, digo, tiene otros recursos, históricamente demostrados.

Con uno u otro, las cosas no cambian esencialmente, el capitalismo salvaje seguirá siendo capitalismo salvaje, pero cambiar "esas" cosas, no se logra con elecciones, hace falta una revolución, una revolución como la que Marcos declinó, durante su arribo a la ciudad de México, mandando un mensaje, no a los de abajo, que no han querido escuchar esta parte del marquismo, sino a los de arriba, en cadena nacional, por el canal de las estrellas.

Para hacer esa revolución se necesita platicar, discutir, estudiar, compartir, criticar, organizarse, en el pasado, durante el régimen del PRI, eso de por sí, ya te costaba la vida. La larga lucha del pueblo mexicano, no ha traído todavía el cambio que se busca, pero ha logrado la posibilidad al menos de platicar de estas cosas que antes sólo podías platicar en el más absoluto de los secretos. En este escenario Madrazo Pintado significa una cosa y el otro tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, significa otra.

No vamos a mentir, y los compañeros del Frente Francisco Villa Independiente tienen los golpes muy frescos como para no notarlos, y decir que en manos de López Obrador, el Estado burgués mexicano, cambiará esencialemente, es decir, que dejará de ser un órgano de represión de una clase contra las demás, pero no es lo mismo decir Pinochet, que decir Salvador Allende. Claro, de llegar al poder López Obrador estará al mando de las fuerzas represivas y las usará, como ya las usó Rosario Robles contra los estudiantes de la UNAM. Para cambiar ese tipo de cosas y obtener la verdadera libertad, hace falta un cambio social que pase por la destrucción del Estado capitalista, ese cambio social se llama, aquí y en China, revolución, un concepto demasiado anticuado para Marcos.

La viga en la imagen del espejo

Marcos nos dice:

"Y contra AMLO se lanza Cárdenas Solórzano acusándolo de declararse de centro desde el inicio y no seguir su tradición de iniciar declarándose de izquierda"

Una tradición que por cierto también cumplió Marcos fielmente, primeramente la insurrección zapatista se declaró socialista por boca del mayor Moisés y más tarde se quita esta caracterización que lo pone más al centro. En las leyes publicadas por el EZLN antes del 1 de enero de 1994 se asume el EZLN como una fuerza revolucionaria que termina a partir de la entrevista con Carlos Payán en solo rebeldía. El EZLN ha pasado de la lucha armada, a la lucha por la paz, a la lucha cívica y ahora, ha anunciado Marcos, "a otra forma de lucha". Cada partido y cada persona es libre de cambiar de unas posición a otra, no es el cambio, sino la posición lo que cabría criticar, lo que no se vale es ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el espejo.

Marcos dice al respecto de Cárdenas:

"Criticándole (a AMLO) el tener el control del PRD y hacer uso discrecional de él... después de que Cárdenas hizo lo mismo tantos años"

Pero de lo mismo podría decirse de Marcos y del control discrecional, que por las razones que sea, ha ejercido sobre el EZLN. El que manda obedeciendo, o manda mandando comunicados, finalmente manda, es decir, ejerce un control. Si esto es bueno o malo, o si se justifica en el caso de la selva o de las circunstancias, no lo vamos a discutir. Lo que sí, si estamos hablando de orejas, como dijo la monjita, "El general dijo que a todas".

Marcos señala a López Obrador, como…

"El que convirtió la movilización ciudadana contra el autoritarismo del desafuero en un acto de promoción personal y de destape electoral."


Pero, también la movilización ciudadana de apoyo al EZLN terminó en el más típico caso de promoción personal de Marcos, seguramente no porque esta haya sido su intención, pero Marcos no podrá negar que este es su resultado. Es más, si Marcos lo hubiera intentado y diseñado, seguramente no habría logrado tal magnitud de rating. Es él, el que por elección de los compañeros del EZLN, o por inercia, o por lo que sea, ha estado imponiendo a todos, a propios y extraños, la palabra de uno, la de él.

"El que ya se ve a sí mismo cruzado por la banda presidencial."

Pero también Marcos ya se veía en el 94 tomando la ciudad de México, haciendo escalas antes de tomar el Palacio Nacional, solo en Tres Marías para comerse unas quesadillas.

El que, con sus actos, le dice a la gente "los desprecio desaforadamente".

¿Y que otro mensaje da el subcomandante Marcos cuando considera nada más y nada menos, a un millón y cacho de personas, la mayoría de la ciudad de México, como unos pobres tontos que no saben nada de su propia historia ni de su propia realidad y se van con la finta del Peje en calentar con su cálido aliento el huevo de la serpiente que 20 meses después los devorará?

Ciertamente, como dijera el beatle John Lenin, "los hombres en política han sido siempre víctimas necias de su propio engaño y del engaño de los demás, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a distinguir detrás de cada palabra, detrás de cada frase, los intereses de una u otra clase".

Tengo cierto que no son los indígenas mexicanos, los que tienen como interés de clase ponerle en su madre al Peje. Tengo claro que los grandes capitalistas de México, si tienen como intereses de clase ponerle en la madre al pueblo de México y por si las dudas, también al Peje de gobierno.

Desde las montañas del Sur de la ciudad de México

Sub comediante reformista Mario

27 de junio del 2005.



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