Por David Cilia Olmos
Escrito el 2 de mayo del 2009, sobre la epidemia de Dengue IV en 1997 en Calakmul
Yo creo que esto de la influenza A H1N1 humana concatena todos los fenómenos de nuestro tiempo y que la burguesía está haciendo lo que cree necesario dentro de su perspectiva de mantener su dominación de aquí a que se acabe el mundo, lo que ocurra primero.
Yo trabajé en la selva de Campeche, en Calakmul, ahí es un punto de encuentro de diversas culturas, los pobres más pobres de Campeche, Chiapas y Tabasco llegaron ahí. Hace algunos años, varios de los científicos más sensibles a las problemáticas del mundo, también confluyeron en ese espacio.
Refugio de perseguidos, expulsados y emigrados, esperanza de gente que quiere ser gente, eso es la selva de Campeche.
Pues bien, ahí había 104 pequeñas localidades que en su conjunto no hacían ni 10 mil habitantes, en la cabecera de la región, en Xpujil había poco más de 1000 (sí, mil) habitantes y era la gran urbe.
Ahí, en el año de 1997 y 1998 se dio una epidemia de dengue, se llegaron a contabilizar más de 40 muertos de esa enfermedad, es decir 4 muertos por cada mil habitantes. Pero estamos hablando de los muertos registrados, porque siendo localidades tan pequeñas, tan aisladas, algunas, como Ricardo Flores Magón separadas por dos o tres meses de camino, seguramente muchas muertes por dengue, no fueron contabilizadas jamás.
El gobierno, las autoridades de salud frente a la epidemia de dengue hicieron lo siguiente:
1.- Falsificaron las actas de defunción y atribuyeron las muertes a "hemorragias internas", "hemorragia neumonal", y todo tipo de "hemorragia".
2.- Se negaron a aceptar a los infectados de dengue en el hospital de Xpujil, y contestaron a sus familiares que los regresaran a sus casas, pues no tenía sentido darles ningún tratamiento, pues no había tratamiento, así que iban a morir necesariamente.
3.- Ante la insistencia de la población "prestaron" la ambulancia asignada al hospital de Xpujil, para que los familiares por su cuenta trasladaran a los infectados de dengue a Chetumal, a unos 200 kilómetros de distancia, para ver si en Chetumal los podían aceptar. Claro, siempre y cuando los familiares corrieran con todos los gastos incluyendo gasolina y pago al chofer.
4.- En Chetumal al principio aceptaron a los enfermos de dengue provenientes de Xpujil, pero más tarde su respuesta fue la misma: "regresen al enfermo porque de cualquier forma va a morir".
5.- El factor desencadenante de un cambio en la situación fue la muerte de una joven estudiante de la secundaria local, que recientemente había sido nombrada la alumna más destacada, ella tendría 15 años y era habitante de la localidad "La Lucha", de unos 300 habitantes, donde ya previamente había habido varios muertos. La niña tenía todos los síntomas del dengue, pero la autoridad médica dijo que había muerto de asfixia porque tenía sangre en los pulmones.
6,.- Los habitantes de "La Lucha" reaccionaron espontáneamente en contra de los médicos del hospital regional de Xpujil, levantaron barricadas y se declararon en rebeldía, estaban realmente enojados. Las autoridades mandaron patrullas pero eso solo agravó la situación.
7.- Trabajabamos en aquel entonces con el grupo "defensores indígenas", gente de las distintas localidades que buscaban defender los derechos humanos, y los indígenas. Por medio de este grupo convocamos a la población a luchar contra el dengue.
8.- Las autoridades médicas dijeron que no se podía hacer nada, que el dengue es una enfermedad viral y que no hay ninguna medicina contra la enfermedad viral. También nos dijeron que llegado a cierto nivel de desarrollo en un paciente, éste necesariamente morirá, a menos que se le de una transfusión de sangre que sustituya todo su torrente sanguíneo por otro no infectado, pero que eso no se podía hacer pues no había suficiente sangre en los bancos de sangre y es más, en el hospital de Xpujil ni banco de sangre había.
Por otro lado --argumentaron-- tampoco se tenía un laboratorio para definir con exactitud quienes si y quienes no tenían dengue. Así que lo único que se podía hacer era "concientizar" a la población para que no entrara el mosquito AEDES EGYPSIUS, a sus casas y los contagiara con el virus del dengue. Lamentablemente, todas las casas de la región son en realidad chozas, sin ventanas ni puertas, con paredes de carrizo, con techos de palma, y están en medio de una de las selvas más húmedas del mundo y por tanto están literalmente rodeadas de agua y de moscos.
9.- Entonces investigamos. Descubrimos que el dengue no era mortal en el pasado, pero que después de varias incursiones en las regiones más pobres del planeta en donde la autoridad sanitaria había decretado que no se podía hacer nada, el dengue había mutado a otro nivel de agresividad que se conocía por dengue fase 4, que causaba una gran mortandad humana y se reproducía rápidamente. Descubrimos que en efecto no había antivirales... para los pobres, porque no había ningún presupuesto destinado a combatir el dengue. Descubrimos que el Instituto de Investigaciones Tropicales de la Universidad de Campeche no podía desarrollar su trabajo porque no tenía presupuesto para ir a campo a hacer su trabajo de investigación, a pesar de que tenían laboratorios, personal y calificación para ello. Descubrimos que la gente de las capitales cercanas estaba ya preocupada por que el dengue empezaba a salir de la selva y se instalaba en las grandes ciudades, por lo que estarían dispuestas incluso a donar sangre, si esto fuera una forma de acabar con la propagación de la epidemia. Descubrimos que en efecto no se podía impedir que el virus se propague de los mosquitos infectados hacia las personas sanas, en la selva eso era imposible, pero por el tiempo de vida de los mismos mosquitos dedujimos que si era posible impedir que los humanos contagiados contaminaran a los mosquitos, por medio de pabellones o telas que cubren las hamacas de los enfermos. Descubrimos que había presupuesto para educación para la salud y lo usamos para comprar lo más cercano a un antiviral efectivo. Descubrimos que los pabellones que cubren las hamacas en las tiendas del Estado de Campeche no eran suficientes, pero también llegamos a la conclusión de que había mucha gente sin trabajo que podían fabricar pabellones en gran escala con los recursos que teníamos para proyectos productivos.
Así que con habitantes de cerca de 30 comunidades indígenas de la región iniciamos la lucha contra la epidemia del dengue. Hicimos un pacto con la Universidad de Campeche en el que nosotros trasladaríamos al personal y equipo, promoveríamos de alojamiento en las localidades, alimentos y seguridad a los miembros del equipo de investigación, a cambio de lo cual ellos tomarían muestras de sangre de 30 localidades, harían los análisis y darían a conocer los resultados para saber dónde, en qué localidad, teníamos que atacar con más vigor, compramos los medicamentos, aunque tuvimos que dividir el gasto pues simultáneamente se empezó a desarrollar una epidemia de conjuntivitis, también viral.
Compramos muchos pabellones y propiciamos que las personas que tenían máquina de coser pudieran fabricarlo y venderlos a precios razonables y por medio de la radio La Voz del Corazón de la Selva llamamos a la población a unirse a esta lucha.
Esa batalla la ganamos. La tendencia de muertes se paró, disminuyó también la cantidad de nuevos infectados y el número de infectados que sanaban se incrementó sensiblemente.
10.- Como resultado de este triunfo el director regional del IMSS Coplamar fue destituido de su cargo, el Hospital de Xpujil volvió a recibir a los pacientes, se dotaron de más ambulancias y vehículos para trasladar a los casos más graves, los médicos se presentaron a las comunidades a dar consulta y en algunos casos hasta se bajaron de su camioneta para atender a la población.
11.- Entonces hicimos un TALLER DE REFLEXIÓN que se llamó TALLER DE RECUPERACIÓN DE EXPERIENCIAS EN LA LUCHA CONTRA EL DENGUE, era una reunión de gentes de la comunidad para sacar las lecciones necesarias para impedir que un suceso así se repitiera, a ella fueron invitados las instituciones, aun las más negligentes como las del sector salud, las autoridades municipales que tuvieron un buen desempeño, y por supuesto la Universidad de Campeche, Instituto de Investigación de Enfermedades Tropicales, que en ese evento daría a conocer los resultados de sus estudios.
12.- Pero las autoridades del Sector Salud al enterarse de que se darían a conocer los resultados de las tomas de sangre en las localidades, nos amenazaron, exigieron les entregáramos los resultados de los estudios que ellos mismos habían declarado no se podían hacer. Amenazaron con meternos a la cárcel si dábamos a conocer los resultados. Todo esto fue durante el Taller de Reflexión de la Lucha Contra el Dengue.
Los altos funcionarios del Sector Salud, que nunca podían comunicarse para pedir una ambulancia o un medicamento, se comunicaron de inmediato a la capital del Estado y lograron un enlace telefónico en los tiempos que un celular era rarísimo y más aún en la Selva. Mandaron a cortar la luz en todo el pueblo para impedir que siguiera realizándose el Taller de Reflexión. Minutos después en plena selva de Campeche, el jefe de los funcionarios del sector salud puso en mis manos un teléfono celular, y escuché de viva voz a Carlos Macosay, delegado estatal del INI en Campeche.
--David: Me acaba de hablar el gobernador del Estado, por favor no entregues la información sobre la epidemia del dengue. ¿Me entendiste?
No obstante la llamada del buen Carlos Macosay, esos resultados se entregaron a la gente de las comunidades, tal y como nos habíamos comprometido.
Posteriormente presenté mi renuncia como Director del INI de Xpujil.
Finalmente el balance fue muy positivo. La epidemia se detuvo, la gente sacó importantes lecciones y aprendió que su participación es el factor determinante para resolver los problemas que le afectan, el Sector Salud también aprendió algo, no mucho, pero algo, sobre el dengue. Los investigadores de Canadá, Alemania, Francia, Estados Unidos presentes en Calakmul se sintieron, y fueron, de gran utilidad, su contacto con la naciente internet y su formación científica ayudaron bastante a concebir y organizar un plan que resultó ser exitoso.
Además, ese movimiento social de lucha contra el dengue, o la organización comunitaria que surgió de éste, trajo como consecuencia otros movimientos sociales que posteriormente se dieron, como la lucha por los derechos de la mujer y la lucha por rescatar, catalogar y proteger los tesoros culturales de la región.
David Cilia Olmos
Los sucesos aquí narrados sucedieron en el año 1997. Esta reflexión se escribió 12 años después. Si hoy, en junio de 2020 alguien me preguntara si quiero, si estoy de acuerdo, si me gustaría, si apoyo, la construcción del mal llamado "Tren Maya", (yo le llamaría "Tren Transpeninsular", o "Tren del Sureste") yo con toda la convicción que tengo, producto de haber vivido, trabajado y luchado ahí, les contestaría: Si si quiero el Tren Transpeninsular, si estoy de acuerdo con el Tren del Sureste. Tengo los elementos de conocimiento para afirmar que la mayor parte de la población indígena de Calakmul, ya sea originaria o inmigrante, también están de acuerdo. Y puedo afirmar que una parte de los que se oponen, en nombre de los pueblos indígenas, no han platicado con la población de estos lugares para conocer su opinión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario