domingo, 14 de junio de 2020

Frente a las elecciones presidenciales 2018 en México. ¿Qué hay que hacer?

Por David Cilia Olmos

Escrito el 19 de enero de 2018


Todos los amigos que tengo son muy decentes y queridos por mi, pero no puedo negar que algunos pertenezcan al equipo de los chairos.

Por chairos no me refiero a que tengan un pensamiento de izquierda (tengo la suerte o el destino que la mayoría lo son) sino que siendo de izquierda en materia de política se hacen chaquetas mentales. Aquel que se hace chaquetas mentales es el origen etimológico de esta palabra en México.

Para ilustrar un poco debo decir que una chaira es el término proletario que se le da a una segueta de acero (como la que usan los herreros con sus arcos para cortar metal) que se ha roto, pero que los trabajadores reutilizan afilando y haciendo punta a manera de cuchillo. La chaira por cierto es una de las principales armas de defensa personal, o de ataque, en las cárceles de México. El movimiento que se realiza para afilar una segueta y convertirla en chaira es muy parecido al de masturbarse. De ahí que hacerse una chaira es una metáfora poética y proletaria de auto complacerse sexualmente o como dice otra metáfora no menos, poética hacerse justicia a propia mano.

De hacerse una chaira, el término derivó en México en hacerse una chaqueta, una forma de evitar en el pasado que las tías y abuelas se dieran cuenta de a qué se referían los jóvenes cuando se les escapaba la frase en medio desayuno.

Ya entrado en los 60s, marcados por represión sexual que aún asolaba a los jóvenes, pero precisamente por el alto nivel de aceptación que tenían este tipo de rebeldías verbales, se empezó a usar en los debates juveniles el terminó de hacerse chaquetas mentales cuando se mantenían posiciones políticas que rayaban en la ingenuidad o candidez que no corresponden a la terrible realidad que se vivía en aquel entonces.

Pero sería el video "Los Chairos" el que gracias a su difusión por internet vendría a instalar el término chairo como un producto típico del nuevo milenio.

Siempre tuve la impresión que el término "Los Chairos" fue acuñado en el nuevo milenio como una respuesta o venganza de quienes durante los 60s fueron tildados de pequeño-burgueses, "peques" o "fresas" posteriormente, como una forma de estigmatizar a quienes los estigmatizaban por no estar a la altura de sus posiciones de izquierda.

En la actualidad, producto de las nuevas discusiones que se dan en internet, pero también alentado por la entrada en este tianguis de los peña-bots, y otros porros cibernéticos pagados por la derecha, el término chairo se ha convertido equivocadamente casi en sinónimo de "gente de izquierda", ya que se hace chaquetas mentales de que puede haber un cambio en este país, lo cual solo es producto de la pobreza mental de la derecha en México, que con esto pretende afirmar que el cambio social es imposible, que las cosas deben seguir como están, y que por tanto todo esfuerzo o lucha por cambiar la realidad, es inútil o nocivo para la sociedad.

Plantearse un cambio social, e incluso una revolución en México de ninguna manera es una chaqueta mental, ser parte de un movimiento social que lucha contra la opresión, la injusticia, la falta de libertad, no constituye sustituir la realidad con una imagen falsa para autosatisfacerse, sino un acto de dignidad, y en México una necesidad urgente, vital y por la cual se puede dedicar o dar la vida.

Hacer de la lucha social una careta, de la rebeldía un adorno personal para impresionar a los demás, sustituir la acción con la palabrería, hacer como que se hace lo que se puede pero no hacer con seriedad lo que se necesita para un cambio social revolucionario, es desde mi punto de vista la forma contemporánea en que se presenta el chairismo. Pero lo esencial de ser chairo, más allá de la forma, es autosatisfacerse políticamente adoptando poses, estrategias y tácticas que se sabe no van a producir riesgos mayores (fuera de que tu mamá no te compre un nuevo celular) y que tampoco van a contribuir realmente con la lucha que parte del pueblo está dando por su liberación.

Por muy radicales que parezcan las posiciones chairas contemporáneas, no son más que chaquetas mentales, aproximaciones ingenuas que no alcanzan a dimensionar las contradicciones que se presentan en la realidad.

Para sabotear las chaquetas mentales de la parte de mis amigos que son o se auto adscriben como chairos haré las siguientes afirmaciones respecto al proceso electoral presidencial del 2018.

1.- Las elecciones presidenciales en México 2018, las ganará por mayoría de votos Andrés Manuel López Obrador (a no ser que suceda algo más allá de lo habitual, como el asesinato de un candidato).

2.- El próximo presidente de México (a menos que suceda un milagro) será el actual candidato del PRI.

3.- La respuesta por parte del Estado mexicano de esta incongruencia, se realizará por medio de la fuerza (verbal para empezar, pero militar si se requiere el caso, no es gratuita la aprobación a toda velocidad de la nueva Ley de Seguridad Interior).

4.- Este país, su economía, la planta laboral, el campo y la producción de alimentos ya no aguantan otros 6 años del PRI. La trayectoria que llevamos en materia de seguridad, precios, empleo, alimentos, salud y educación, nos hace prever que si el país no cambia inmediatamente de rumbo, queda completamente en manos de los narcos asociados al gobierno.

5.- AMLO no tiene posiciones revolucionarias. Marcos, el CNI, La Otra Campaña y la candidata independiente del CIG, tampoco.

6.- Una cosa es tener un discurso anticapitalista y otra cosa es luchar contra el capitalismo. AMLO no lucha contra el capitalismo. Marcos, el CNI y la candidata independiente del CIG, tampoco. La mayor parte de la población del país no se ha planteado derrocar al capitalismo en México mediante las elecciones de julio del 2018. Sólo se han planteado o aspiran a quitar al PRI, PAN y PRD del gobierno y recuperar un país que se está autodestruyendo.

7.- La precandidata independiente del "zapatismo" Marichuy lleva al 15 de enero 144 mil firmas recabadas, obtiene en promedio cada día 1572 firmas, un 24% (o menos) de las firmas que requiere para formalizar su candidatura presidencial. Al ritmo que va necesitaría 459 días para cumplir con la meta, es decir podría juntar las firmas que requiere el 20 de abril de 2019. Cuando llegue la fecha límite, el 19 de febrero del 2018 Marichuy tendrá en el mejor de los casos el 48% de las firmas necesarias. Estos datos contrastan con los cientos de miles de personas que se congregaron y arroparon a la comandante Ramona en su gira de 1996 y con los más de 4 millones de personas comprometidas y movilizadas decididamente en la marcha del color de la tierra y en apoyo a la Comandanta Esther y al subcomandante Marcos durante 37 días del año 2001.


144 mil firmas que lleva al 15 de enero la precandidata Marichuy o las cerca de 400 mil que terminará obteniendo al ritmo que va el 19 de febrero, no le permitirán estar en las boletas electorales, por lo que esos potenciales votos regresarán a donde vinieron, al abstencionismo, al Tin Marín, e incluso uno que otro de esos frustrados votos se sumarán a la cuenta de Andrés Manuel López Obrador.

8.- En 2018, 12 años después del 2006, el voto zapatista, otracampañero no tendrá un impacto muy significativo en beneficio del sistema, sólo quedará como anécdota que pronto Marcos sustituirá con otro proyecto que al final también terminará en anécdota, pero que servirá mientras para que los "zapatistas" sientan que están dando la vida por algo.

9.- Nada parece impedir el triunfo electoral de AMLO, la televisión y el radio, la artillería del sistema ha hecho tantos disparos contra él, que en breve el fenómeno de saturación por exceso de mensajes llegará a su punto límite y en adelante todo lo que se diga posiblemente tenga un impacto diferente al buscado. Solo un colociazo podría cambiar un poco la correlación de fuerzas a favor del PRI. No cabe duda que en el afán de conservar el poder Salinas de Gortari y la cúpula del PRI pueden organizar (como lo hicieron en 1994) un auto-candidatocidio, o en su defecto organizar la muerte accidental del candidato del PAN (no sería la primera vez recuerden a Clouthier) en caso de que el PAN quede mejor situado que el PRI pero requiera el voto sentimental del pueblo conmovido para alcanzar a AMLO.

10.- Más allá de las diferencias y dimes y diretes actuales del PRI contra el PAN y viceversa, una vez que esté cerca la fecha de las elecciones, El PRI, el PAN y sus satélites se unirán en contra de AMLO. En ese caso el partido que este peor posicionado en las encuestas declinará a favor del otro, pero lo más seguro es que si el PRI se posiciona mejor en las encuestas que el PAN, Salinas de Gortari, moviendo los hilos del Jefe Diego, hará que el candidato del PAN y la candidata de Calderón declinen a favor de Meade, o simplemente (como en el 94 lo hizo el Jefe Diego) le bajen de intensidad a su campaña para hacer menos sombra al candidato del PRI.

11.- Sólo un milagro podría hacer que el PRI no se quede nuevamente con la presidencia de la República mediante sus trucos acostumbrados. Ese milagro (si se presenta) no llegará del cielo, para lograrlo se requiere que la gente que generalmente se abstiene de votar, o al menos una parte significativa de ella, acuda a las urnas. La posibilidad de que el PRI se quede mediante el fraude electoral con la presidencia de la república está en relación inversamente proporcional a los votos que obtenga AMLO. A mayor diferencia de votos a favor de AMLO mayor posibilidad de contrarrestar el fraude gubernamental. Para que mediante las elecciones quede en la presidencia Andrés Manuel López Obrador, se requiere que no sólo gane por mayoría de votos, sino que gane con más votos que la suma de PAN y PRI y sus paleros.

12.- México no es un país democrático, ni medianamente democrático, ni va para allá. Para que lo sea es necesario cambiar el rumbo. El resultado de las elecciones 2018 podrían influir para este urgente y necesario cambio de rumbo, que solo se logrará, entre otras cosas con la caída del PRI y del PAN.

El sostener esta posición no significa alentar el abstencionismo, sino por el contrario. México necesita un milagro para que los asesinos priístas no se vuelvan a imponer en contra de la voluntad del pueblo. Ese milagro sólo se puede producir si una parte importante de los que no votan, asisten a votar por la única alternativa actual que existe para sacar al PRI y al PAN del poder.

Y en esta ocasión cada voto o abstención cuentan para determinar el futuro inmediato del país: sigue el PRI o se va. Los otros "rebeldes", los que votan contra AMLO, también serán –con su voto o con su abstención– responsables, como todos los demás, de lo que termine pasando.

Y con esto entramos de lleno al callejón por el que nadie quiere pasar, al callejón de los chingadazos.

La posibilidad de que el Estado y sus aparatos de seguridad y el narco desaten la violencia contra la parte del pueblo inconforme crecen mientras la diferencia en los resultados reales sea menor. La mejor forma de evitar entrar a una fase violenta es contar con una mayor proporción de votos. Eso no garantiza que el gobierno se vuelva de repente sensato y no ceda a la tentación de reprimir, pero hay menos posibilidades de que se decida y dado el caso es más fácil derrotar la represión cuando somos más. Los anti-amlistas auto ubicados en la "izquierda", o en la intelectualidad progre pueden quedarse con su votito, pero deben saber que de una u otra forma están contribuyendo a que el candidato con el cual la mayoría de la población se identificó y prefirió, no quede en la presidencia, con lo cual serán todo lo "rebeldes" o lúcidos que quieran, pero no podrán decir ni que están con el pueblo, ni que tienen una cultura democrática.

Para este momento es para el cual hay que estar preparados, para este momento se necesita la solidaridad de todo el pueblo. No basta ganar por mayoría de votos las elecciones hay que prepararse también y sobre todo para la lucha que viene y que necesariamente rebaza la cuestión electoral.

Por eso, por si me lo preguntaran, lo que hay que hacer es decidir si es viable, moral, decente, digno, útil, favorable que el PRI se mantenga otros 6 años; y si decidimos que no, que este país tiene que cambiar so pena de irse al carajo, sumar nuestro voto a la única opción que por hoy está en condiciones de derrotarlo, y prepararse para lo que viene, para derrotar al enemigo haciendo uso de todas las formas de lucha.

David Cilia Olmos

Escrito el 19 de enero de 2018

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